La UE debe impulsar comidas más saludables y sostenibles en escuelas y otros centros públicos

La UE debe impulsar comidas más saludables y sostenibles en escuelas y otros centros públicos
La UE debe impulsar comidas más saludables y sostenibles en escuelas y otros centros públicos

En medio de los crecientes temores de inseguridad alimentaria, desnutrición y crisis climática, la UE debe garantizar que los alimentos saludables y sostenibles sean más accesibles y asequibles para todos los europeos, escribe Giorgia Dalla Libera Marchiori, coordinadora de una nueva coalición de defensa para una mejor compra pública de alimentos.

Cuando pensamos en comida, inmediatamente visualizamos imágenes positivas de recetas típicas de nuestro país, reuniones familiares, deliciosos sabores, aromas y risas. Sin embargo, también pensamos cada vez más en la parte negativa, como el hambre, las sequías, las inundaciones, el sufrimiento de los animales y las difíciles condiciones de trabajo a las que se enfrentan millones de pequeños productores en todo el mundo.

De hecho, los alimentos son esenciales para nuestra salud y bienestar, pero la ciencia también nos dice que nuestro sistema alimentario actual es una de las principales causas de la desnutrición (desde la falta de nutrientes esenciales hasta el exceso de calorías) y enfermedades crónicas, así como de la degradación ambiental. Nuestro sistema alimentario contamina el agua, empobrece los suelos, contribuye a un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero e impulsa la pérdida de biodiversidad. Estos no son solo números en un gráfico, son las experiencias vividas por productores que cada año obtienen peores rendimientos, comunidades que pierden sus medios de vida y profesionales médicos que luchan con un número cada vez mayor de niños y niñas obesos y adultos enfermos.

Las cosas han empeorado aún más recientemente como resultado de la crisis en Ucrania, un importante distribuidor de cereales que ahora se ve obligado a detener las exportaciones, lo que genera temores de interrupciones masivas en las cadenas mundiales de suministro de alimentos.

Teniendo en cuenta esta evidencia, que ha sido reconocida por varias agencias internacionales como la FAO y la OMS, la necesidad de una transformación del sistema alimentario es clara e incluso la Comisión Europea ahora planea publicar un marco legal sobre el Sistema Alimentario Sostenible para fines de 2023. como parte de la Estrategia de la granja a la mesa. Esta Estrategia, de hecho, reconoce que «pasar a una dieta que promueva el consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas con menos carne roja y procesada reducirá no solo los riesgos de enfermedades crónicas, sino también el impacto ambiental del sistema alimentario«.

Sin embargo, transformar un sistema no es tarea fácil, sobre todo si queremos hacerlo de la forma correcta. Necesitamos adoptar un enfoque holístico y multi-actor de los sistemas alimentarios, teniendo en cuenta los aspectos sociales, ambientales, económicos y de salud de los alimentos y sus sinergias. Encontrar las principales barreras es fundamental para poder ejercer presión en los puntos correctos y desencadenar un cambio sistémico lo más rápido posible, ya que, como lo subraya el último informe del IPCC sobre Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad, la ventana de tiempo para la acción es pequeña y es urgente tomar medidas ya.

En este contexto, la compra pública de alimentos puede cambiar las reglas del juego y transformar nuestros sistemas alimentarios. Es una palanca de cambio al ser el vínculo entre la producción y el consumo, puede influir y cambiar tanto la demanda como la oferta.

Hay que decir que las autoridades públicas tienen el mandato de velar por la seguridad y la salud de sus ciudadanos. Por lo tanto, el dinero público debe gastarse para proporcionar alimentos saludables, producidos de manera justa y ambientalmente sostenibles, que sean accesibles y asequibles para todos y todas. La Estrategia de la granja a la mesa subraya claramente la importancia de la compra pública de alimentos para promover dietas saludables y sostenibles, afirmando que la Comisión Europea “establecerá criterios mínimos obligatorios para la compra sostenible de alimentos. Esto ayudará a las ciudades, regiones e instituciones públicas a desempeñar su papel mediante el abastecimiento de alimentos sostenibles para escuelas, hospitales e instituciones públicas y también impulsará los sistemas agrícolas sostenibles, como la agricultura ecológica.

La campaña Buy Better Food (Compre Mejores Alimentos) destaca el papel central de la compra pública de alimentos en la transformación del sistema alimentario al ampliar las buenas prácticas que ya existen. Varias autoridades locales y organizaciones de toda Europa ya están trabajando para proporcionar alimentos más saludables a su ciudadanía, incluidas más frutas, verduras y legumbres, menos y mejor carne y menos productos ricos en azúcar, sal y grasas saturadas. Al mismo tiempo, trabajan para garantizar la sostenibilidad social y ambiental de los productos que adquieren, aumentando la oferta de producción ecológica y cadenas de suministro más cortas. Por ejemplo, el 100% de las comidas escolares en Mouans-Sartoux (Francia) son ecológicas, mientras que Copenhague (Dinamarca) alcanza el 90% para todo el sector público. 

Todo esto conlleva muchos desafíos, especialmente debido a la falta de cohesión política, falta de seguimiento y evaluación, y falta de intercambio formal de los conocimientos y experiencias exitosas. En este sentido, se deben considerar diferentes aspectos, incluyendo asegurarse de que el precio ya no sea el único parámetro para la adjudicación de contratos públicos, hacer obligatoria la aplicación de elementos de contratación pública dentro del nuevo Marco del Sistema Alimentario Sostenible y explorar las condiciones específicas del contexto que permitan la inclusión de criterios de proximidad en las licitaciones. De hecho, la campaña aboga por criterios obligatorios europeos sobre la compra pública de alimentos que puedan ayudar a los gobiernos nacionales, regionales y locales a facilitar la transición hacia un sistema alimentario más saludable tanto para las personas como para el planeta.

Al apoyar este mensaje, podemos garantizar una mejor alimentación a nivel local, regional, nacional y europeo. Las crisis recientes, desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania, están mostrando la fragilidad de nuestro sistema alimentario, destacando una vez más la urgente necesidad de transitar hacia un sistema alimentario más resiliente y sostenible que proporcione alimentos saludables para todos y todas. Tenemos alrededor de 10 años para hacer los cambios necesarios para garantizar que no superemos los 1,5 ℃ poniendo a nuestros sistemas alimentarios bajo una presión aún mayor de la que están experimentando hoy. Es hora de actuar y cambiar el juego. Únase a la Campaña Buy Better Food (Compre mejores alimentos).

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