TOMAR MEDIDAS EN LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. SLOW FOOD CELEBRA CONGRESO EN CHINA

TOMAR MEDIDAS EN LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. SLOW FOOD CELEBRA CONGRESO EN CHINA
TOMAR MEDIDAS EN LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. SLOW FOOD CELEBRA CONGRESO EN CHINA

Mientras SlowFood Zaragoza, miembro fundador de Mensa Cívica, nos abría la posibilidad de consultar y descargar su kit educativo sobre los aspectos sensoriales de la alimentación, el pleno del Congreso de SlowFood celebraba en Chengdu (China) su 7º Congreso Internacional. Esta ha sido la primera ciudad de Asia en ser reconocida como una Ciudad de la Gastronomía de la UNESCO, y es sin duda la capital de la cocina china, siendo la capital de la provincia de Sichuan, una de un puñado de regiones chinas cuyos nombres son bien conocidos en Occidente, y por una razón: la comida.

La decisión de organizar el congreso en China es un testimonio de este deseo de adoptar un enfoque global. China, de hecho, es un país en el que está teniendo actualmente, uno de los mayores dilemas agrícolas del mundo: cómo alimentar a una quinta parte de la humanidad con sólo el 7% de las tierras de cultivo del planeta. Es también un país que, desde la década de 1980, ha hecho una serie de decisiones que han dado lugar a un sistema agrícola basado mayoritariamente en la industrialización y el uso a gran escala de pesticidas y fertilizantes químicos. El medio ambiente ha sido devastado como resultado y las consecuencias han sido muy graves, tanto a nivel nacional como mundial.

También es cierto sin embargo, que la historia del cultivo en China se remonta miles de años. Durante siglos anteriores a la modernización de su pueblo, China produjo alimentos para su propia población numerosa y sin el uso de fertilizantes químicos o pesticidas y poseía el patrimonio alimentario más extenso del planeta.

terrazas de arroz de China están entre las imágenes más icónicas de la agricultura antigua en el mundo. Crédito: Zhang Fusuo

Por tanto, China proporcionará un excelente contexto para  para discutir los desafíos que Slow Food tendrá que afrontar en el futuro: desde la globalidad y la integración de las diversidades culturales y de los alimentos, a la protección del medio ambiente y el acceso al conocimiento y la información. No es casualidad que el Congreso se haya abierto con una reunión sobre la relación entre la alimentación y el cambio climático a la que asistieron representantes del gobierno chino.

En resumen, el evento ha representado una etapa importante en la batalla de Slow Food para cambiar el sistema de producción de alimentos y el consumo y para asegurar que cada persona en el planeta tiene derecho a tener acceso a una buena, limpia y justa.

En los últimos años, el gobierno chino ha decidido embarcarse en un período de transición hacia un modelo de desarrollo verde, más consciente del medio ambiente y la calidad y salubridad de los alimentos. Una de las revoluciones en curso de China, que ha sido provocada por la reciente decisión del Gobierno de reducir el consumo de carne en un 50 por ciento. Mediante la reducción de las emisiones de CO2 y limitar la práctica de la deforestación para crear espacio para la cría de ganado. La medida beneficiará no sólo la salud de los chinos (un porcentaje muy alto de los cuales se ven afectados por patologías causadas por la mala alimentación), sino también la del planeta .

Slow Food desde China emplaza a su red de activistas de la alimentación presente en 160 países «Cambiemos el sistema alimentario, paremos el cambio climático»

El Congreso Internacional de Slow Food reunido en Chengdu (China) lanza “Menu for Change” (Menú para el cambio), la campaña para atenuar el cambio climático

«Todos estamos involucrados: el cambio climático es una crisis presente que requiere el esfuerzo común de toda la humanidad. Cada una de nuestras decisiones marcará la diferencia, porque la suma de nuestras acciones individuales es el motor del cambio». Desde China, ante los 400 delegados en representación de la red de Slow Food y Terra Madre de 90 paísesCarlo Petrini reafirma que el calentamiento global es una realidad, no compete a un futuro indefinido, sus efectos se advierten ya hoy.

De ahí la exigencia de reforzar el mensaje: «Para Slow Food es un deber ocuparse del cambio climático: no existe calidad alimentaria, no existe bondad sin respeto por el medio ambiente, los recursos y el trabajo».

Durante la sesión de apertura del Congreso los delegados y los expertos de la red de Terra Madre y Slow Food han manifestado sus experiencias:

Remi Ie, Japón. Presidente de “Slow Food Nippon”.

«En Japón 2017 ha sido un año catastrófico para los pescadores y los agricultores. Nuestro país era conocido como “el país de las cuatro estaciones”, pero este año hemos padecido lluvias intensísimas que han asolado la isla de Kyushu. En el norte los pescadores no han conseguido capturar salmones a causa del cambio de las corrientes oceánicas, y se ven especies ícticas típicas de mares templados. Además, todos han sido testigos de cambios inusuales en la floración de los cerezos».

Francesco SottileItalia. Docente de Cultivos Arbóreos y Arboricultura Especial en la Universidad de Palermo.

«Europa ha pasado el verano con una sequía dramática, interrumpida por inundaciones repentinas que han causado desastres hidrogeológicos. Estos excepcionales sucesos provocan efectos dramáticos sobre la agricultura, la historia y las culturas tradicionales sobre todo en las zonas rurales más indefensas. Durante algunos años hemos atribuido el cambio climático a las incesantes emisiones causadas por la producción industrial, y solo recientemente existe constancia del papel que desempeñan la agricultura y la ganadería. ¿Pero existen modelos agrícolas diferentes? Es necesario actuar. Los gobiernos con los objetivos globales de contención de las emisiones de gas invernadero, cada uno de nosotros con sus propias decisiones cotidianas».

Tiejun Wen, China. Decano ejecutivo, Instituto de Estudios Avanzados para la Sostenibilidad de la “Renmin University” e Instituto para la Reconstrucción Rural, “Southwest University”.

«Para hacer frente a los cambios actuales es necesario trabajar sobre la integración entre los contextos urbano y rural y sobre una nueva urbanización como estrategia para el desarrollo e innovación del sistema. En China, hoy en día existen 30.000 ciudades, 600.000 municipios administrativos y 3 millones de aldeas rurales bajo administración de 3000 condados, ciudades y distritos, donde tienen su sede cerca de 3 millones de empresas de pequeñas y medianas dimensiones. Sin embargo, el sistema basado en el desarrollo de las áreas urbanas y las instrucciones estándar, a menudo no se halla en condiciones de responder a las instancias de las áreas rurales. La población rural, que cuenta con más de 500 millones de personas, y las culturas rurales, deberían ser consideradas a partir de sus propias especificidades como forma de poner en marcha un desarrollo ecosostenible. En el centro de este desarrollo habría que ubicar tres conceptos: la solidaridad con los derechos de los campesinos, la seguridad agrícola ecológicay la sostenibilidad ambiental rural. Para hacer frente al cambio es necesario encarar el paso de un modelo político basado en el capital hacia un modelo basado en las personas».

Mbaye Diongue, Senegal. Inmigrante senegalés en Italia

«En Senegal las catastróficas consecuencias del cambio climático han comenzado ya un periplo insidioso e imparable en zonas costeras como Bargny o St Louis, donde barrios enteros han sido tragados por un mar que avanza inexorablemente. La gran cuestión que nos concierne a nosotros, africanos, y en general a los países pobres o en vías de desarrollo, es si todo esto lo hemos merecido, dónde está nuestra culpa. En África hemos contribuido poco o nada al cambio climático. ¿Por qué hemos de sufrirlo sin contar con las herramientas, los medios, la capacidad real de hacer frente a los cambios en curso?».

Alma Rosa Garcés Medina, México. Bióloga en la Universidad Autónoma Nacional de México.

«En el sureste de México el mal uso de los ecosistemas tropicales y la adopción de sistemas erróneos de producción han determinado una fuerte crisis, con impactos no solo ecológicos, sino también económicos y sociales. Para hacer frente a las devastaciones provocadas por estos cambios es necesario adoptar políticas públicas, educativas y productivas diferentes, y es necesario adoptar una estrategia de desarrollo local sostenible».

John Kariuki Mwangi, Kenia. Vicepresidente de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad, coordinador de los proyectos de Slow Food en Kenia y miembro del Consejo Internacional de Slow Food para el África central y oriental.

«En Kenia, mi país, las comunidades de pastores son las más afectadas y muchos de ellos se ven obligados a emigrar. Si no se toman en seria consideración medidas de atenuación y adaptación, la situación no podrá sino empeorar. En África y en todo el mundo esta es la labor que está realizando Slow Food mediante la promoción de la agroecología, la defensa de la biodiversidad, codo a codo con los productores en el campo. Mucho está por hacer y Slow Food no puede vencer en solitario».

Slow Food lanza hoy “Menú para el cambio”, la primera campaña de comunicación y recogida de fondos internacional que vincula la alimentación y el cambio climático. Con Menú para el cambio se aspira a demostrar que justamente a partir de la alimentación cada uno de nosotros puede y debe marcar la diferencia, y se quiere exponer cómo la red de Slow Food sostendría y daría valor a las soluciones para producir alimentos mitigando el impacto sobre el clima, trabajando por la defensa de la biodiversidad, la educación alimentaria y ambiental, sensibilizando a todos los actores de la cadena alimentaria y tratando de influenciar la política a todos los niveles.

El sector agrícola es responsable del 21% (FAO 2015) de las emisiones totales, frente al 37% del energético, el 14% de los transportes y el 11% de la industria. En el seno del sector agroalimentario la fuente principal de gas invernadero es el metano producido por las ganaderías intensivas, que incide en un 40% para todo el sector; le sigue el uso de fertilizantes sintéticos: 13% de las emisiones. Finalmente, una fuente adicional de CO2 se debe al transporte de los productos alimentarios desde los lugares de producción hasta los de distribución y compra: la distancia media a recorrer por nuestros alimentos hasta alcanzar nuestras mesas se ha duplicado en los últimos 30 años.

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Oficina Internacional de Prensa de Slow Food

 

Slow Food  ha elegido  Sur Grupo Polo  como un socio, que ha certificado el evento como  carbono  neutral  – una empresa internacional especializada en la reducción de gases de efecto invernadero y una amplia gama de soluciones sostenibles para las organizaciones del sector público y para los privados. Southpole Grupo compensará el impacto y las emisiones del Congreso, incluyendo los vuelos, a través de su proyecto  Huoshui Agrupados Pequeño energía hidroeléctrica  .

El Congreso de Slow Food está organizado por Slow Food, Chengdu Comisión Municipal de Comercio e Slow Food gran China; También es posible gracias al apoyo de los siguientes socios: Restoranes, Colussi, Di Martino, caseros fáciles, Eataly, Eatown, Imperia, La Spinetta, Lavazza, Meizhou Dongpo y Xibei. Bufete de abogados legal BLB socio, proveedor de servicios de Somos.

 
 

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