Resistencia a los antimicrobianos

Resistencia a los antimicrobianos
Resistencia a los antimicrobianos

Conozca los aspectos básicos, los desafíos y las previsiones sobre esta amenaza mundial a la salud

16 Nov 2016Alrededor de 700 000 personas mueren cada año a causa de infecciones debidas a la resistencia a los antimicrobianos (AMR)(1), según las estimaciones. En todo el mundo, la AMR supone una amenaza importante para la inocuidad y seguridad alimentarias, los medios de subsistencia, la sanidad y el bienestar de los animales y el desarrollo económico y agrícola.

La intensificación de la producción agrícola ha llevado a una utilización cada vez mayor de antimicrobianos, un uso que se espera que aumente en un 67 por ciento para 2030.

El empleo de antimicrobianos es fundamental para el tratamiento de enfermedades en animales y plantas. El uso correcto de este importante recurso con las modificaciones necesarias en las prácticas, las políticas adecuadas y la acción apropiada para combatir la AMR es importante para la seguridad alimentaria y para alcanzar el objetivo de la FAO de eliminar el hambre en el curso de nuestras vidas.

Estudiemos más detenidamente la AMR para comprender mejor los riesgos globales que plantea para el futuro.

¿Qué es AMR?

La resistencia a los antimicrobianos (AMR) hace referencia a un fenómeno natural de microorganismos como bacterias, virus, parásitos y hongos, que ya no son sensibles a los efectos de los medicamentos antimicrobianos -como los antibióticos-, que antes eran eficaces en el tratamiento de las infecciones.

¿Cuáles son los peligros de la resistencia a los antimicrobianos?

Cuando los antimicrobianos se emplean inadecuadamente -es decir, una dosis equivocada, duración insuficiente o frecuencia incorrecta- promueven el desarrollo de microbios resistentes. Esto reduce la eficacia de los medicamentos, por lo que las infecciones y las enfermedades no se pueden tratar, o requieren otras terapias y otros medicamentos. La propagación de la AMR se considera una amenaza para los avances de la medicina a lo largo del siglo XX y está asociada con un aumento de la mortalidad, enfermedades más graves y prolongadas del ser humano y de los animales, pérdidas de producción en la agricultura, la producción pecuaria y la acuicultura, así como una merma de los medios de subsistencia y de la seguridad alimentaria. La AMR aumenta también la cantidad y el coste de los tratamientos y de la atención sanitaria y reduce la salud y el bienestar de los pacientes y de los animales.

Para la salud humana:        

La prescripción excesiva y la administración frecuente y directa de antimicrobianos pueden promover el crecimiento de patógenos de la AMR (microorganismos causantes de enfermedades), provocando que las infecciones sean incurables.

Para la sanidad de animales terrestres y acuáticos:                                                                                    

Los antimicrobianos son esenciales para la sanidad, el bienestar y la productividad de los animales, y contribuyen a la seguridad alimentaria y a la salud pública. Los antimicrobianos se utilizan en las prácticas de producción pecuaria para tratar enfermedades de los animales (incluso para prevenir y controlar las enfermedades que se transmiten de los animales a los seres humanos), pero también como medida para prevenir enfermedades e incrementar el crecimiento y la producción de los animales. Su uso excesivo o inadecuado, así como el uso que no sea estrictamente necesario (por ejemplo, cuando se utilizan para estimular el crecimiento), puede hacer que estos fármacos que salvan vidas sean menos eficaces o incluso ineficaces, lo que a su vez conduce a mayores tasas de enfermedad , mortalidad y una merma de la calidad y la inocuidad alimentarias. Los residuos antimicrobianos en productos de origen animal y residuos animales contaminan el suelo y el agua, contribuyendo además a la aparición y propagación de la AMR.

Para la inocuidad alimentaria:        

Los microorganismos que provocan la AMR en nuestros sistemas de producción agrícola y cadenas alimentarias no sólo suponen un gran desafío para la salud pública, sino también un elevado coste económico. Las buenas prácticas de higiene en la agricultura y la producción, procesado y distribución de alimentos son fundamentales para lograr la inocuidad alimentaria, pero son igualmente esenciales para abordar la AMR, en particular minimizando la transmisión de la resistencia humana a los antimicrobianos a través de la cadena alimentaria. Además, se ha observado que las enfermedades transmitidas por los alimentos causadas por organismos resistentes a los antimicrobianos son más graves, de mayor duración y con mayor probabilidad de requerir tratamiento.

¿Dónde están las deficiencias?

  1. El uso de antimicrobianos no debe nunca compensar las malas prácticas agrícolas y la mala gestión.
  2. La falta de conciencia sobre las mejores prácticas lleva al uso excesivo o inapropiado de antimicrobianos, promueve la propagación de la AMR y tiene como resultado un aumento de la gravedad de las patologías, enfermedades prolongadas y más muertes.
  3. La falta de regulación y de supervisión en la producción, uso y venta de antimicrobianos, incluidas la venta en tiendas y en internet, fomentan la producción y la disponibilidad de medicamentos de calidad inferior. Esto hace que los antimicrobianos sean fácilmente accesibles, lo que a su vez estimula el uso inadecuado y excesivo.
  4. En muchas partes del mundo existen considerables lagunas de conocimiento en cuanto a la magnitud del uso y resistencia de los antimicrobianos. Esto dificulta el diseño de estrategias de control y la planificación de métodos eficaces de medir el progreso hacia la mitigación de la AMR.

¿Qué se puede hacer?

 EL Plan De Acción de la FAO para abordar la AMR se centra en cuatro áreas principales de trabajo:

  1. Aumentar la concienciación y sensibilización sobre la resistencia a los antimicrobianos y las amenazas vinculadas;
  2. Promover las buenas prácticas en los sistemas alimentarios y agrícolas y abogar por el uso cauteloso de antimicrobianos;
  3. Fortalecer las estructuras de gobernanza, es decir, políticas y reglamentos relacionados con el uso de antimicrobianos en la alimentación y la agricultura; y
  4. Desarrollar la capacidad de vigilancia y seguimiento de la resistencia y utilización de antimicrobianos en la alimentación y la agricultura.

Juan Lubroth, Jefe de Servicios Veterinarios de la FAO, subraya la importancia de la educación y de la comunicación en la lucha contra la AMR, ya que el aumento de la resistencia a los antibióticos sigue amenazando la salud mundial y la inocuidad de los alimentos.

Ayude a aumentar la concienciación sobre esta importante cuestión, compartiendo este artículo con su familia, amigos y colegas.

Artículo publicado por la FAO para su difusión
http://www.fao.org/zhc/detail-events/es/c/452719/

(1) La resistencia a los antimicrobianos es la resistencia de un microorganismo a un medicamento antimicrobiano al que originalmente era vulnerable.

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