PROHIBIDO CONTAMINAR O QUIEN CONTAMINA PAGA?

PROHIBIDO CONTAMINAR O QUIEN CONTAMINA PAGA?
PROHIBIDO CONTAMINAR O QUIEN CONTAMINA PAGA?

En el derecho medioambiental español se ha quedado instalada la cultura de quien contamina paga. Una vieja herencia cultural de la clase dirigente española que siempre ha hecho de su capa un sayo a cambio de la una barata redención de penas.

Tal ha sido el proceder en la compra de derechos baratos de emisión de CO2 a Polonia, a cambio de un módico precio, tal como informó la Vanguardia de Barcelona, en un reciente artículo

El acuerdo permitirá la compra de casi 100 millones de toneladas de CO2 por un valor de unos 40 millones de euros, a menos de un euro la tonelada. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos, viajó  a Varsovia para firmar personalmente el convenio.

Federico Ramos aseguró que la compra está asociada a proyectos de energía limpia que se desarrollarán en Polonia y en los que podrán participar empresas españolas. (¿¿??)

El secretario de Estado viajó esta semana a Varsovia para firmar personalmente el convenio, y destacó que con el trato “nos quedamos muy cerca de cumplir nuestros objetivos” de Kioto, aunque aún queda margen (que deberá completarse con ahorros de emisiones en los diversos sectores).

España ya ha invertido 770 millones de euros para adquirir créditos de carbono en los últimos cinco años (por los 89 millones de unidades de C02, que se descontarán de sus emisiones). Sin embargo, todavía está obligada a seguir comprando más derechos, debido al exceso de emisiones. Se calculaba inicialmente que necesitaría desembolsar una cantidad extra entre 450 y 850 millones de euros adicionales para completar la compra del cupo de derechos pendientes.

El país sólo puede aumentar sus emisiones un 15% en el período 2008-2012 con respecto a 1990; pero el incremento de emisiones se sitúa en un 22,8% a finales del años 2011.

Las empresas contaminan y los epañoles pagamos. Eso indica a las claras que en España existe una elusiva conciencia de la energía, tal como afirmaba EL PAIS en un artículo de abril de este año. Algo que también se manifiesta con fuerza en el sector de la restauración colectiva, desde el origen de los alimentos y su coste energético hasta  en el masivo transporte de alimentos.

Suscríbete a nuestra Newsletter -->

Infórmate