Primavera silenciosa

Primavera silenciosa
Primavera silenciosa

En 1962, Rachel Carson escribió en su libro Silent Spring (Primavera silenciosa):

Si vamos a vivir tan íntimamente con estas sustancias químicas (en referencia a los pesticidas), ya sea comiendo y bebiendo, llevándolas a la médula de nuestros huesos – es mejor que sepamos algo acerca de su naturaleza y su poder

De acuerdo al último informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la alimentación, Hilal Elver, y el Relator Especial sobre los tóxicos, Baskut Tuncak, los pesticidas en diferentes países del mundo está creando serias consecuencias negativas en la salud humana, el medio ambiente y la sociedad. Más claramente, se da una explicación sobre su uso mundial en la agricultura y los derechos humanos, ya que las normas ambientales a nivel mundial son generalmente insuficientes para proteger a los trabajadores agrícolas, los consumidores – especialmente los grupos vulnerables como las mujeres embarazadas y los niños -, y los recursos naturales, los cuales son necesarios para apoyar sistemas alimentarios sostenibles.

Asimismo, los relatores de las Naciones Unidas condenan las “tácticas de marketing agresivas y poco éticas” de la industria de los pesticidas y el dinero gastado en influenciar a los responsables políticos y en disputar pruebas científicas. Por ello, piden un nuevo tratado mundial para regular y eliminar gradualmente el uso de pesticidas peligrosos en la agricultura. Tal pacto internacional sería una adición bienvenida a los esfuerzos hacia un futuro más sostenible, pero tomará tiempo para formarse, especialmente teniendo en cuenta la probabilidad de que la industria se oponga a ella.

Hasta entonces, piden hacer mucho más a nivel nacional para fortalecer las regulaciones débiles existentes sobre el uso y la seguridad de estos productos químicos para proteger la salud de las poblaciones y los entornos de los que dependen.

En este sentido, Francia constituye un ejemplo. En este país, donde casi el 5% de sus tierras agrícolas son orgánicas, ha demostrado que la agricultura ecológica no es sólo interesante ambientalmente, sino también económica y socialmente envidiable. Además, recientemente ha votado para prohibir algunas sustancias neonicotinoides en 2018. También esta bajo discusión el uso de otros productos, como el glifosato (el famoso Round Up). De hecho, la Comisión Europea que debatió a principios de este mes de marzo de 2017 sobre la renovación de la autorización de esta sustancia durante 15 años más en Europa, decidió aplazar su decisión hasta el 18- 19 de mayo bajo la presión de algunos países miembros, entre ellos Francia.

Por supuesto, seguiremos informando sobre esta decisión a nivel europeo. Hasta entonces, creo que es hora de seguir el consejo de Rachel y crear compromisos a favor de una agricultura menos dependiente de los pesticidas para la salud y el medio ambiente, destacando alternativas como la agro-ecología. Es nuestro sistema alimentario el que está en juego, por lo que debemos animar a los gobiernos a adoptar estrategias a medio-largo plazo. Sé que no es fácil, pero es posible – ¡existen alternativas!

 

 

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