Por una política alimentaria urbana más sostenible

Por una política alimentaria urbana más sostenible
Por una política alimentaria urbana más sostenible

¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentan las ciudades para fomentar la innovación y los empleos verdes a nivel local? ¿Por qué es tan importante que las zonas urbanas adopten un enfoque holístico del sistema de producción y consumo de alimentos sanos y sostenibles? ¿Qué papel deben jugar las comunidades locales para alcanzar una seguridad alimentaria y nutricional sostenible?

Las respuestas a estas preguntas fueron analizadas y discutidas durante el evento “Ciudades por la innovación en sistemas alimentarios y empleos verde”que tuvo lugar el pasado 31 de mayo de 2017, como parte de la Semana Verde de la Unión Europea, en la DG de Investigación e Innovación.

Esta jornada se integra dentro de la iniciativa Alimentación 2030 (FOOD 2030, en inglés) que se basa en cuatro ejes principales: (1) Nutrición saludables y sostenible; (2) Sistemas alimentarios ”inteligentes” y ambientalmente sostenibles; (3) Circularidad y eficiencia en el uso de los recursos de los sistemas alimentarios: y (4) Innovación y capacitación de las comunidades. Estos ejes están apoyados por un marco político internacional, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible o el Acuerdo de París, favorable al desarrollo, investigación e implementación de políticas de alimentación sostenibles que garanticen la diversidad de los sistemas alimentarios (incluida la diversidad cultural y ambiental) dentro de los límites planetarios, al mismo tiempo que se satisfacen las necesidades, valores y expectativas de las comunidades (urbanas, rurales y costeras) actuales y futuras de una manera responsable y ética. Para ello, también es fundamental crear una base colaborativa entre todos los actores interesados.

La alimentación siempre ha estado en el centro de una gran “tormenta” debido a su impacto en el medio ambiente, la economía y nuestra salud; sobre todo en lo que se refiere a estos últimos años en los que el reto de alimentar a 9 billones de personas para el año 2050 es cada vez más complejo. En la actualidad, más de la mitad de la población vive en ciudades. Para el 2050, este número está previsto elevarse a los dos tercios. La urbanización indiscriminada es una amenaza para la seguridad alimentaria y el cambio climático, pero las ciudades también pueden ser la respuesta al problema, tal y como explicaron responsables políticos de la ciudad de Gante o Venecia.

Las políticas alimentarias urbanas deberían apoyar: la diversidad de la cadena alimentaria y centrarse en iniciativas a pequeña escala; al mismo tiempo que se determina cómo se distribuyen los alimentos, qué alimentos se sirven en las instituciones públicas e, incluso, cómo convertir los desechos en un recurso – como parte de la apuesta por una economía circular -, para favorecer una producción y consumo de alimentos más sostenibles.

Las ciudades, a menudo, luchan por innovar sus sistemas alimentarios, pese a las contradicciones que puedan existir con otras autoridades públicas a nivel nacional o internacional. Por ello, es necesario un compromiso político para superar estas barreras e implementar acciones sostenibles, ya sea a través de la creación de un consejo alimentario de la ciudad o el establecimiento de normas que promuevan la recogida de residuos y los convierta en nuevos productos. También es necesario,  involucrar a los ciudadanos, asegurando que son escuchados y la política es relevante para ellos; implicar a grandes y pequeños actores de la cadena de suministro y llegar a un consenso con ellos para lograr el objetivo que se pretende; y asegurar que pese a los cambios políticos, estás políticas alimentarias avanzan de forma exitosa y son revisadas para asegurar su continuidad.

En este sentido, el Pacto de Milán, la Declaración de Sevilla o la Declaración Vasca han tenido un papel estratégico en el desarrollo de sistemas alimentarios más sostenibles y la promoción de dietas saludables en las ciudades. Por eso, no es de extrañar que en el 2018, el tema de la Semana Verde de la Unión Europea gire alrededor de las ciudades sostenibles.

En España el papel de algunos ayuntamientos, como Huesca, Madrid, Valencia o Zaragoza, está también siendo clave para una transición alimentaria hacia la sostenibilidad mediante la creación de mercados agroecológicos, avances en los pliegos de contratación de guarderías y otros centros educativos, o la preparación de proyectos para el tratamiento de residuos. Verdaderamente, pienso que son un ejemplo a seguir y pueden inspiran a otras ciudades europeas. Por ello,  les llamo a no perder la oportunidad de alzar su voz y participar en los eventos de la Semana Verde de la Unión Europea del año que viene. Todos sabemos qué es necesario cambiar para superar el reto de las ciudades en materia alimentaria, pero cómo hacerlo es verdaderamente el desafío.

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Para ver las presentaciones del evento (en inglés): “Ciudades por la innovación en sistemas alimentarios y empleos verde”; por favor, dirigiros al siguiente enlace web: http://ec.europa.eu/research/bioeconomy/index.cfm?pg=events&eventcode=3CE61CE5-ACD6-8C45-5F429D321BCD4039

Para más información sobre este tema:

  • FOOD 2030: http://ec.europa.eu/research/bioeconomy/index.cfm?pg=policy&lib=food2030
  • Pacto de Milán: http://www.milanurbanfoodpolicypact.org/
  • Declaración de Sevilla: https://static1.squarespace.com/static/58a3606bb8a79bb8ae7d7847/t/58cbb35e3e00be7918d0adcd/1489744740550/Declaraci%C3%B3n+de+Sevilla+DEF+maquetada.pdf
  • Declaración Vasca: http://conferences.sustainablecities.eu/fileadmin/user_upload/_imported/uploads/DOCUMENTS/Basque-Declaration-SPANISH-WWW.pdf
  • Informe de IPES-Food (2017).  What makes urban food policy happen?: Insights from five case studies: http://www.ipes-food.org/images/Reports/Cities_full.pdf

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