¿Por qué debemos seguir defendiendo la estrategia de la granja a la mesa de la UE?

¿Por qué debemos seguir defendiendo la estrategia de la granja a la mesa de la UE?
¿Por qué debemos seguir defendiendo la estrategia de la granja a la mesa de la UE?

En mayo 2020, la Comisión Europea publicó la Estrategia de la granja a la mesa de la Unión Europea (UE), un plan de 10 años para impulsar la transición hacia un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente en Europa. Esta Estrategia fue aprobada por una amplia mayoría. de diputados al Parlamento Europeo (MEP) el pasado mes de octubre. Mensa Cívica considera que esta estrategia es crucial para proteger nuestro medio ambiente, el clima, el trabajo de miles de trabajadores en el sector primario y nuestra salud, ya que tiene como objetivo promover la agroecología, las dietas sostenibles, disminuir el uso y los riesgos de los pesticidas y reducir el desperdicio de alimentos, entre otros importantes objetivos.

Sin embargo, la Estrategia de la Granja a la Mesa de la Unión Europea (UE) ha sido repetidamente atacada y cuestionada por grupos de presión agroindustriales, varios eurodiputados conservadores y empresas de agronegocios. La publicación de dos «estudios de impacto» por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la Universidad de Wageningen que han intentado evaluar el impacto económico de la Estrategia de la Granja a la Mesa concluyen que los cambios propuestos sentarían las bases para una reducción significativa en la productividad agrícola, la competitividad y los ingresos de los agricultores de la UE. Estos estudio, por tanto, han seguido alimentando la critica a esta Estrategia, ya que los grupos de presión corporativos las han estado utilizando para pintar escenarios apocalípticos desde que se publicaron y han intentado descarrilar la estrategia de la UE para un sistema alimentario sostenible. Pero lo que no nos han contado es que estos estudios son parciales e incompletos, ya que evaluar la estrategia de la granja a la mesa significa ir más allá de los impactos económicos. Además, como señalan IPES-Food, Corporate Europe Observatory y la Organización Europea de Consumidores (BEUC), el estudio publicado por la Universidad de Wageningen fue patrocinado por la industria de pesticidas, CropLife Europe.

Incompletos, porque solo consideran los impactos que la Estrategia puede tener en la producción de alimentos, mientras ignoran los cambios en el comportamiento del consumidor que resultarían de los otros objetivos de las estrategias. De hecho, en la defensa de estos estudios incluso el USDA dijo que cuando hicieron ese estudio no tenían mucha información para su análisis y no incluyeron ni la producción agroecológica, el bienestar animal o los impactos ambientales positivos, dando así una imagen fragmentada.

El estudio de la Universidad de Wageningen también presenta muchas limitaciones, ya que sólo ha tenido en cuenta 10 cultivos en 7 países, cubriendo 3445 hectáreas (ha) sobre un total de más de 173 millones de ha de tierra agrícola en Europa. Además, este estudio sólo se ha realizado sobre una temporada de cultivo que no representa suficientemente el sector agrícola y los agricultores entrevistados no ha recibido capacitación, herramientas e información sobre cómo rediseñar su agricultura y disminuir el uso de insumos sintéticos.

Estos estudios se niegan a reconocer los cambios que ya están ocurriendo, desde iniciativas para abordar el desperdicio de alimentos hasta cambios en las dietas de las personas y agricultores que recurren a una agricultura respetuosa con la naturaleza. La Estrategia de la Granja a la Mesa de la UE es una herramienta para acelerar y facilitar estas mutaciones y transformar la forma en que producimos y comemos alimentos de manera sistémica.

Por otra, parte un análisis de escenarios elaborado el Instituto Francés para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI) ha obtenido resultados muy diferentes a los estudios mencionados anteriormente: la agricultura agroecológica puede alimentar a Europa con una dieta saludable, al mismo tiempo que responde al cambio climático, elimina gradualmente los pesticidas y protege la biodiversidad.

Los altos costes de la inacción

La agroindustria afirma que reducir el uso de pesticidas y desarrollar alternativas respetuosas con la naturaleza conducirá a la escasez de alimentos y al hambre en Europa, pero ¿qué seguridad alimentaria podemos esperar si dejamos que la naturaleza, nuestra única fuente de vida, se degrade hasta llegar a un punto de no retorno?  ¿Cuáles son los verdaderos costes de no hacer nada?

En un informe reciente del servicio de ciencia y conocimiento de la Comisión Europea, el Centro Común de Investigación (JRC), señala la necesidad de actuar sin más demora: “Para volverse sostenible, debe haber un cambio de paradigma, lejos de una visión productivista y hacia el objetivo final del sistema alimentario: seguridad alimentaria a largo plazo para todos en la UE, sin las amenazas actuales para el medio ambiente y las personas”. A largo plazo, la agricultura industrial y contaminante solo puede causar más daño ambiental y desigualdades socioeconómicas, y ciertamente no garantiza la seguridad alimentaria.

Desde finales de la II Guerra Mundial, hemos visto como a través de la Política Agraria Común (PAC) la industria agroalimentaria se ha beneficiado a expensas de nuestro medio ambiente y nuestra salud. Nuestro actual modelo de producción y consumo de alimentos es responsable de una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala mundial, pérdida de biodiversidad, degradación de la tierra y un aumento de enfermedades crónicas ligadas a dietas poco saludables.

Todos jugamos un papel en el camino hacia la sostenibilidad

Actualmente, los productores no reciben una remuneración suficiente en base al trabajo que hacen. Por ello, es fundamental ayudarles en su transición hacia una agricultura sostenible reduciendo drásticamente el uso de insumos externos (pesticidas sintéticos, fertilizantes y antibióticos) que representan un abismo financiero y brindarles apoyo financiero y técnico adecuado para su camino hacia la agroecología. La agricultura sostenible no va en contra de la seguridad alimentaria y los dos conceptos se pueden conciliar. Los productores son parte de la solución y entre todos, productores y consumidores, debemos impulsar la sostenibilidad.

El camino hacia la plena implementación de la ambiciosa estrategia de la granja a la mesa de la UE será difícil, ya que los grupos de presión agroalimentarios seguirán intentando retrasar y bloquear cualquier acción ambiciosa que se tome. Sin embargo, la transición hacia sistemas alimentarios agroecológicos es ineludible para responder a las crisis actuales y representa una gran oportunidad para ayudar a construir un futuro mejor.

Por esta razón, Mensa Cívica seguirá apoyando la idea de un proyecto social y ambientalmente ambicioso como la que ofrece la Estrategia de la Granja a la Mesa para asegurar su éxito a todos los niveles.

 

*Nota: Este artículo ha sido adaptado, teniendo en cuenta el original de SlowFood Europe.

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