MOVILIDAD SOSTENIBLE Y LAS MALAS ELECCIONES DE ESPAÑA

MOVILIDAD SOSTENIBLE Y LAS MALAS ELECCIONES DE ESPAÑA
MOVILIDAD SOSTENIBLE Y LAS MALAS ELECCIONES DE ESPAÑA

LA ALIMENTACION Y LA MOVILIDAD SOSTENIBLE

La Mensa Cívica, desde sus inicios en favor  de una alimentación sostenible, es consciente de que el sector alimentario es uno de los sectores que más recursos moviliza en el transporte mundial. Y que su responsabilidad ante el cambio climático obliga a adoptar medidas a nivel global (aviones, barcos), a nivel interregional (red ferroviaria y viaria) y nivel local (transporte de última milla). Las ideas de autoaislamiento propias de una edad media autárquica, tienen sentido en radios de acción de aprovisionamiento de determinados alimentos. Pero no se puede pensar que el sistema de relaciones alimentarias nos deba llevar a una autarquía o nacionalismo alimentario ajeno a lo que realmente sucede en los ámbitos urbanos y metropolitanos. Además somos conscientes de que el transporte de alimentos suele ir acompañado de unas exigencias que superan la demanda de movilidad para adentrarse en la necesaria fuerza frigorífica o de otros tipos que acompañan al necesario elemento tractor que promueve los desplazamientos. Otro tanto ocurre en los vehículos que se utilizan en el ámbito de la producción agraria. Por esta razón queremos hacer unas consideraciones sobre la elección del modelo de transporte en el futuro, en estos días en los que se oye hablar de la movilidad sostenible en las urbes de España, relegando la discusión estratégica de la amplia movilidad a las elecciones de la movilidad ciudadana. Y mucho más cuando España no es muy dada a favorecer los procesos de Investigación, Desarrollo e innovación y tiende a tomar medidas precipitadas y hasta patéticas en el transporte.

No queremos referirnos a elementos del pasado como es la mala elección del transporte ferroviario de vía propia en el siglo XIX. O la apuesta del régimen franquista en favor de un modelo petrolero y de carretera en el transporte español, haciéndonos dependientes de un combustible fósil, en pago a los apoyos de Texaco y otros grupos petroleros a la instauración de dicho régimen. O la precipitada retirada de tranvías y de líneas ferroviarias en los años 70. O ya recientemente, la adopción de un sistema de transporte de Alta Velocidad ferroviario que aparte de inamortizable, lo invalida para utilizar las infraestructuras para el transporte ferroviario de mercancias, de media velocidad y uso compartido para viajeros/transporte. Los españoles, suelen comentar que son las corruptelas las que deciden en favor de unas infraestructuras viarias y elementos decisorios. Hay más que datos para poder sospechar que algo de eso puede haber. Por ello es enorme el conjunto de chistes y chanzas que ponen colofón a las decisiones precipitadas sobre el transporte, carentes de una discusión meridianamente transparente. Algo que condiciona el futuro de todo el país, no desestimando este condicionamiento, alegando que algunos elementos son de transición, porque en muchos casos la eficiencia de las inversiones requiere que no seamos el país símbolo de mala eficiencia y nepostismo de las inversiones. Que yo sepa el AVE no es transitorio entre el ferrocarril y el MAGLEV, pese a que tenemos patentes propias de bobinas superconductoras y materiales cerámicos para hacer levitar el tren que una a dos metrópolis.

Planta de tratamiento de hidrógeno en Canadá.

Planta de tratamiento de hidrógeno en Canadá.

Las compañías eléctricas han propuesto, ante la ausencia de debates serios y elementos tecnológicos propios, los coches eléctricos como solución al problema de movilidad urbana, desechando los elementos de transporte de mercancías. El negocio de los coches eléctricos es un negocio que ellos dominan ampliamente y que se se ve supeditado a la alianza con el nuevo coloso chino que promueve el litio como elemento tecnológico de acumulación en las baterías recargables de dichos coches. Unas baterías que si arden, no hay forma de apagarlas y que tienen limitada su potencia actual, como elemento tractor, fuerza y grado de autonomía.  La razón de esta nueva dependencia de materia prima (litio) del nuevo aspirante a la dominación mundial, ha hecho que Japón, Alemania y en menor grado Francia, hayan impulsado un nuevo marco que deposite la confianza del transporte en elementos industriales y tecnológicos propios. Y con escasa dependencia de materias primas como el petróleo, gas, biocombustibles o el propio litio.  Por ello, si en primer lugar fueron los biocombustibles de primera y segunda generación, la solución que si ha sido transitoria al problema (no ha requerido gastos de nuevos gasolineras y nuevos motores), ahora es el hidrógeno el combustible por el que han optado las potencias industriales comentadas. Llamo la atención sobre el hecho de que Dieciocho grandes compañías industriales hayan sellado un acuerdo en favor del hidrógeno. Esto no quiere decir que me manifieste en contra de la adopción de elementos viales eléctricos. (Coches y buses eléctricos, infraestructuras ferroviarias eficientes de uso múltiple ….). Pero está claro que la velocidad de recarga de un vehículo de hidrógeno y su fuerza tractora y otros aspectos importantes de otras funciones del vehículo, nos orienta en favor de esta opción. Y son muchas las soluciones que vienen ultimamente de la mano de las tecnologías del hidrógeno (drones que multiplican por 4 su permanencia en el aire, bicicletas de hidrógeno que aumentan su autonomía por varias veces a igualdad de peso, camiones con autonomía de 600 kms, carros de limpieza urbanos dotados de mayor autonomía y hasta tranvías o metros impulsados por hidrógeno que requieren menor infraestructura). El residuo de esta tecnología es el vapor de agua y la fuente origen del hidrógeno es el agua. Los procesos son electrolíticos y su tecnología ha madurado a gran velocidad, de lo cual seremos conscientes en las olimpiadas de Japón del 2020. No corramos y pensemos meditadamente en las decisiones a tomar.

LA FUNDACION HIDRÓGENO ARAGÓN Y EL DESPISTE DEL GOBIERNO ARAGONÉS

En mi Aragón natal hemos sido grandes productores de energía hidroeléctrica, térmica y ahora alternativa (eólica y solar). Padecemos la amenaza de una central nuclear en cabecera del Ebro, con una tecnología obsoleta que en EEUU ya fue desterrada en el accidente de la Isla de las tres millas. Y en cola del Ebro se acumulan 3 grandes embalses, que ahora estarían desaconsejados por la Internacional de grandes presas. Ellos actúan como motor de futuros trasvases o bolsas de agua, junto a la presa de Yesa, a tenor de los huevos que Cañete esgrimió como razón convincente para intentar realizar la obra faraónica del trasvase que favorecía a las grandes hidroeléctricas que tienen los saltos concesionales de Mequinenza, Ribarroja y Flix. Para rematar el panorama hay dos centrales nucleares en el mar mediterráneo y en el Ebro (Ascó y Vandellós) que completan el panorama propietario de la banca y eléctricas en el asunto de dar energía a la industriosa Cataluña, al igual que Extremadura lo hace para Madrid. Extremadura y Aragón son dos comunidades altamente despobladas y ello da fe del modelo de dependencia como causa del manido despoblamiento, del que todo el mundo habla mientras no paran de crecer las metrópolis.

La Fundación Hidrógeno Aragón se ha adherido a la 'Hydrogen Initiative'

La Fundación Hidrógeno Aragón se ha adherido a la ‘Hydrogen Initiative’

Hace años, la General Motors, con Jeremy Rifkin a la cabeza, señalaron a Aragón como uno de los lugares emblemáticos para el aprendizaje y conocimiento de las tecnologías del hidrógeno. En la Expo 2008, Zaragoza contó con la primera hidrogenera y se puso en marcha el primer bus accionado por hidrógeno. Fue un referente mundial del poder del agua (H2O), que llamó poderosamente la atención y que posteriormente en el año 2017 hiciera, en su desarrollo, acaparar la atención de importantes periódicos económicos de ámbito nacional. Entre todos estos pormenores dastaca la consolidación de la Fundación Hidrógeno Aragón que cuenta con un experimentado plantel de investigadores y con un importante conocimiento adquirido (know out) que le ha permitido concurrir en importantes proyectos europeos. La Mensa Cívica está en contacto con dicha Fundación y prepara una jornada específica para el sector alimentario a comienzos del año que viene, en relación con las tecnologías del hidrógeno. Por su parte la Fundación Hidrógeno Aragón se ha adherido a la ‘Hydrogen Initiative’, que tiene el objetivo de desarrollar e implantar las tecnologías del hidrógeno en Europa. Estos nos puede permitir un desarrollo tecnológico propio en determinadas áreas y productos, con empresas que ya comienzan a destacar en este terreno.

Por otro lado Aragón y otros lugares de España han apostado por un avanzado desarrollo de las energías alternativas eólica y solar, que son fuentes de energía que pueden complementar la acción de las tecnologías del Hidrógeno asociados a los numerosos parques eólicos de España. El problema de esos parques es que son suministradores eléctricos de la Red que controlan las grandes compañías eléctricas españolas. Y el precio de la energía suministrada es el que en cada momento se fija por ellas sin incluir aspectos ambientales, tal como se hace constar en el aumento de las emisiones de CO2, respecto al año 2014. Y vistas así las cosas, por qué no producir hidrógeno para almacenarlos en  las hidrogeneras, en los momentos en los que el precio de la energía sea barato, como consecuencia de las llamadas fluctuaciones de un mercado tan opaco como el de la energía?. Y por qué no se impulsa la presencia de los entes y grupos locales en las compañias que detentan las concesiones de esos parques eólicos, para beneficiar el desarrollo poblacional e industrial de amplias zonas de nuestra geografía ibérica? Por qué se permite que en España, a diferencia de Dinamarca, el sector de las energías alternativas tengan cruzadas acciones con compañías eléctricas que se han posicionado en este sector, como auténtico caballo de Troya? Ahora estas compañías hacen lobbie para aumentar el peso de la electricidad en la movilidad sostenible, como nueva opción de negocio y de control de la energía.

Recientemente el presidente del gobierno aragonés Sr. Lambán ha viajado a China, donde se consume mayoritariamente los productos de la industria porcina que está sobredimensionada en Aragón (con problemas medioambientales crecientes). Y ha venido convencido que estas exportaciones se pueden consolidar por unirnos a la tecnología del litio y tecnología de las baterías chinas sujetas a esta dependencia. Con ello se desacredita el buen papel de la Fundación Hidrógeno Aragón. Entre otras cosas porque hasta los propios chinos son maestros en la diversificación productiva y están impulsando también tecnologías de hidrógeno. tecnologías que pueden ser compartidas, pero abandonando la frase del “que investiguen ellos”, al que somos tan dados los españoles. El despiste aragonés y el despiste español no se puede sujetar a vaivenes coyunturales que conformen una economía de bajo valor añadido y que tenga elementos estructurales que nos fijen a una elevada insostenibilidad, a costa de LowCost.

Por todas estas razones deberemos abrir el debate sobre el futuro de la movilidad sostenible y del papel del propio sector alimentario, que en el caso del porcino está sujeto a movimientos enormes de maiz-soja de América a España y de España a China. Algo que puede cambiar en un futuro por vaivenes sanitarios, ambientales o comerciales, en el que una toma de decisiones precipitada nos conduzca a una rigidez estructural tan fuerte como la dependencia de nuestro parque movil, que es de los más contaminantes de Europa. España es altamente ineficiente y anda alejada del sector de la movilidad sostenible por el que luchamos en Europa. Curiosamente es el mismo problema del que nos separa con las compras públicas verdes de la Unión Europea. El desarrollo es sostenible o ya no lo es. Entre otras cosas porque nadie se olvida de la herencia del ecocidio del río Gállego a cuenta del Lindano de Inquinosa, que nadie parece saber arreglar. Esta tierra se llama Aragón, donde nunca pasa nada, aunque un día pasará (eso decía el grupo La Bullonera).

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