Miedo a perder los comedores escolares con el cambio de jornada escolar

Miedo a perder los comedores escolares con el cambio de jornada escolar
Miedo a perder los comedores escolares con el cambio de jornada escolar

Familias, profesores y monitoras del comedor debaten en conjunto proyectos para idear y diseñar una nueva jornada escolar. Esta era la idea que la administración lanzaba a la comunidad educativa y que se está dando en algunos colegios aragoneses. En otros, sin embargo, la realidad es muy distinta al deseo inicial y tanto padres como monitoras del comedor se quejan de no encontrar un espacio en el que poder participar en igualdad de condiciones.

Desde el Colectivo de Monitoras de la Federación de Servicios de UGT Aragón denuncian el momento de incertidumbre en el que se encuentran “porque todavía no ha salido la normativa de la consejería, sólo sabemos que debemos participar en este proceso de forma activa, pero el feedback que nos llega desde los colegios es el contrario, no se está contando con las monitoras de comedor”. De todas formas, ellas lo tienen claro, y afirman que por mucho que participen en los desarrollos de los proyectos la pérdida de puestos de trabajo es inminente. Calculan que, de las 1200 monitoras que hay en Aragón, con el cambio de jornada haya un descenso del 40%.

La tensión entre la comunidad educativa generada por este debate se ve reflejada  también entre los padres, quienes no terminan de ponerse de acuerdo sobre qué modelo de jornada prefieren. De aquellos posicionados en contra, es el miedo a perder los comedores escolares uno de los principales motivos.

La Plataforma por unos Comedores Escolares Públicos de Calidad, surgida de la unión de madres y padres para reivindicar una mayor calidad en los comedores, se posiciona en este conflicto en contra del cambio de jornada. Argumentan que esta modificación supondrá el descenso de usuarios del comedor, con el peligro de cierre por ley para aquellos colegios en los que haya menos de 50 niños apuntados, y la implantación de un horario en el que el segundo turno comería a las 3 de la tarde. El Colectivo de Monitoras afirma que el nuevo horario rompería con las horquillas de horario biológicas normales y denuncian que el segundo turno de comensales tendría que entrar a continuación del primero, lo que perjudicaría a las condiciones higiénicas en las que comen los niños.

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Asamblea de la Plataforma

Así mismo, la Plataforma de padres apunta al informe de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, según el cual entre 2009 y 2013 se han cerrado 478 comedores escolares, dejando a más de 197.000 niños sin el derecho de ir al comedor. La Plataforma, que tiene entre sus principios la defensa de lo público, denuncia también que este cierre influye en el aumento de comedores en colegios privados y favorece el traspaso del alumnado a la escuela concertada y privada. El ejemplo de otras Comunidades Autónomas, donde ya se ha implantado la jornada continua, da argumentos a los padres y a las monitoras en contra de este nuevo modelo, desde la Plataforma indican como en Albacete los comedores escolares fueron cerrando consecutivamente hasta sólo quedar 4, coincidiendo con los colegios que habían optado por mantener la jornada partida.

La Plataforma también denuncia que el periodo de evaluación al que se someterá la nueva jornada se fijará únicamente en el rendimiento y no valorará como aspecto negativo el que baje el número de comensales. Así mismo les preocupa que al final, si debido a que haya menos comensales aparece la necesidad de abaratar gastos, sea la comida quien sufra los recortes y una pérdida de calidad.

Otra de las posibles consecuencias negativas expuestas es que disminuya también el horario del comedor, bajando de las dos horas actuales a una y media. Este problema también es una de las preocupaciones del Colectivo de Monitoras, quienes denuncian que no se comprenda el comedor escolar como un espacio educativo y que haya una tendencia clara a recortar el tiempo de este espacio. Reducir las horas de comedor dificultaría aún más la labor que hoy se lleva a cabo.

En zonas de la ciudad emergentes, con jóvenes que tienen niños pequeños, las instalaciones son las mismas y los comedores están saturados, las monitoras ponen de ejemplo el colegio de Cuarte Foro Romano, de 700 comensales, de los cuales la mayoría son de infantil, y donde el servicio entero es de dos horas.

Las becas son también otra preocupación, en Aragón todavía no existen indicios de ello pero las monitoras avisan de que en la Comunidad de Madrid para solicitar una beca de comedor se tiene que estar en un colegio de jornada partida. Esta situación es, según ellas, un indicador de que detrás del cambio de jornada hay un motivo económico, “la administración está en bancarrota y si a largo plazo se cierran los comedores pues eso que se ahorra” afirman.

El comedor como espacio educativo

Limitar el espacio de comedor tiene como consecuencia no permitir que se desarrolle como un espacio educativo. El Colectivo de Monitoras de la Federación de Servicios de UGT Aragón plantea en un proyecto que las horas de comedor deben cumplir tres funciones: el acto de comer, educación en el tiempo libre y educación en valores y temas transversales.

Proponen que las labores de una monitora van desde la educación para la salud y consumo para unos correctos hábitos alimentarios hasta la educación para la convivencia y el uso del tiempo libre. El acto de comer se plantea como una oportunidad para enseñar cuestiones tan importantes como el disfrute de la experiencia de la comida, hábitos higiénicos o pautas de comportamiento en la mesa. Así mismo, a través de la educación en valores, se enseñan temas como la diversidad cultural a través de los alimentos o la importancia del medio ambiente y el consumo sostenible.

Alba Giner

Comunicación Mensa Cívica

 

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