Lo que es bueno para la salud, es bueno para el medioambiente (y viceversa)

Lo que es bueno para la salud, es bueno para el medioambiente (y viceversa)
Lo que es bueno para la salud, es bueno para el medioambiente (y viceversa)

Recientemente se ha publicado un estudio que evidencia que la producción de alimentos con altos niveles energéticos y menor densidad nutricional produce más emisiones de gases de efecto invernadero que aquellos con menores niveles energéticos y mayor densidad nutricional.1

El estudio se ha basado en las características nutricionales de los 403 alimentos más consumidos en los Países Bajos, los cuales como bien sabemos pueden variar entre países o regiones. No obstante, consideramos importante destacar sus resultados y conclusiones, puesto que incluyen un índice que relaciona las características nutricionales con las emisiones de gases de efecto invernadero de los alimentos.

Este índice, tal y como se indica en el siguiente gráfico, se divide en tres colores:

  • Rojo, para indicar los alimentos con un perfil nutricional negativo y un alto impacto climático;
  • Ámbar, para indicar los alimentos con un perfil de nutrientes moderado y un impacto climático intermedio; y
  • Verde, para indicar un perfil nutritivo positivo y bajo impacto climático.

El estudio contempla la inclusión de este índice en las etiquetas de los productos alimenticios para ayudar a los consumidores a elegir mejor sus alimentos, pues de acuerdo a los autores hay tres nutrientes distintivos que deberían ser estimulados, como los ácidos grasos saturados, la fibra dietética y las proteínas vegetales, mientras que otros tres deberían ser limitados, como las grasas saturadas, la sal y los azúcares añadidos.

Particularmente, yo no soy partidaria de apoyar o desalentar el consumo de unos alimentos u otros, sino de mirar la dieta en su conjunto. Aunque, por otra parte, y dada la sólida evidencia científica actual, considero que una dieta sostenible debería basarse en comer menos carne y productos ultra procesados y más alimentos vegetales.

Estas recomendaciones basadas en alimentos sanos y sostenibles deberían ser promovidas por los profesionales de la salud y los gobiernos, los cuales también tienen que ayudar a que los diferentes grupos de población puedan hacer los cambios necesarios para acceder y disponer de estos productos durante todo el año teniendo en cuanta la estacionalidad de los mismos.

Por ello, desde Mensa Cívica llamamos a la creación de unas guías nutricionales que contemplen aspectos sostenibles para obtener beneficios a todos los niveles – ambiental, social (en referencia también a nuestra salud), y económico.

 

Referencia

  1. Van Dooren, C., A. Douma, H. Aiking and P. Vellinga (2017). “Proposing a Novel Index Reflecting Both Climate Impact and Nutritional Impact of Food Products.” Ecological Economics 131: 389-398. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0921800916300830

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