Leguminosas: una revolución pendiente

Leguminosas: una revolución pendiente
Leguminosas: una revolución pendiente

En el marco del XXVIII Foro INIA de Colaboración Público-Privada dedicado al Año Internacional de las Legumbres bajo el título: “LEGUMINOSAS. Producción y consumo. Una revolución pendiente” entrevistamos a Mercedes Martín Pedrosa, Investigadora del Departamento de Tecnología de Alimentos del  INIA, Miembro de la Asociación Española de Leguminosas (AEL) y Coordinadora del Foro.

¿Cuál es el objetivo del Foro? ¿Quiénes lo organizan?

El Foro está organizado por el INIA, el CSIC y la Asociación Española de Leguminosas (AEL). Este Foro quiere ser un puente de conexión entre la comunidad científica, productores, empresas y consumidores.

El principal objetivo es conocer de primera mano las necesidades del sector así como algunas de las investigaciones más representativas que se están realizando en el área de las leguminosas con el objeto de favorecer sinergias y estrategias de colaboración entre el sector productivo y Organismos Públicos de Investigación. La jornada consta de 26 ponencias cortas divididas en cinco secciones: 1) Material vegetal; 2) Mejora genética vegetal aplicada a las leguminosas; 3) Sector productivo: agricultores, cooperativas y envasadores; 4) Nutrición humana y animal; y 5) Posibilidades de financiación. La jornada finaliza con una mesa redonda en la que se expondrá las principales conclusiones del Foro.

Este Foro se da en el Año Internacional de las Legumbres, ¿por qué ha sido 2016 el elegido? ¿cuál es la intención de la FAO?

Las legumbres son un cultivo básico que ha formado parte de la dieta humana durante miles de años. Son una excelente fuente de proteínas (2-3 veces más que los cereales), fibra, hidratos de carbono de lenta asimilación, vitaminas del grupo B, minerales (Fe, Zn, CA…), tienen un bajo contenido en grasas y no contienen gluten. Presentan compuestos bioactivos relacionados con la prevención y control de enfermedades crónicas (obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, etc). Sin embargo a pesar de su valor nutritivo, saludable, y de sus ventajas medioambientales su consumo ha experimentado una disminución lenta pero constante en todo el mundo.

La estrategia de nutrición de la FAO trata de mejorar la dieta y aumentar los niveles de nutrición de la población. Con la declaración de este Año Internacional de las Legumbres 2016, la FAO trata de concienciar a la población sobre las ventajas de estas semillas como parte de una dieta nutritiva, saludable y sostenible, promocionando su cultivo y su consumo, contribuyendo al incremento de su producción, fomentando las investigaciones e innovaciones, promover una mejor utilización en la rotación de cultivos, y destacando su importancia en la lucha contra el cambio climático.

¿Qué investigaciones se están dando en la actualidad sobre las leguminosas?

En España se está investigando sobre las leguminosas desde hace  más de 40 años en grupos tanto de Universidades como de Organismos Públicos de Investigación con reconocido prestigio a nivel internacional.

En la actualidad la investigación sobre las leguminosas abarcan varios campos desde la mejora genética vegetal, estudios de resistencia a enfermedades y plagas que ayuden a incrementar su producción, a estudios sobre su valor nutritivo, sobre los componentes bioactivos (responsables en gran medida de los efectos saludables asociados a las legumbres), sobre la obtención y desarrollo de nuevos alimentos que incluyan legumbres en su composición, sobre su uso en alimentación animal y también en relación con la calidad de la canal de animales alimentados con las legumbres. En los últimos años también se han realizado proyectos de investigación en los que están integrados empresas y  cooperativas interesadas en la incorporación de las legumbres como fuente proteica alternativa a la soja en los piensos animales.

¿Es España un país productor de legumbres?

Si, España es un productor de leguminosas (unas 220 mil toneladas) tanto para alimentación humana (judías, garbanzos, lentejas, guisantes, altramuces, etc)  como animal (garbanzos, guisantes, vezas, yeros, titarros, etc).  Sin embargo, no cubrimos las necesidades de consumo, por lo que también somos importadores (unas 150 mil toneladas).  Con excepciones la superficie de cultivo de leguminosas en España se ha reducido hasta cerca del 50% en los últimos 50 años según datos del MAGRAMA. Esto se ha debido a distintos factores como cambios en las subvenciones agrarias, rendimientos inestables, sin olvidarnos de la importación de leguminosas a precios muy competitivos desde Canadá, EEUU, México o Argentina.

Dado que no podemos competir en precio y cantidad, tendremos que hacerlo en calidad, y en este sentido debemos destacar las legumbres con denominaciones de origen (DOP) y las indicaciones geográficas protegidas (IGP) con una reconocida calidad nutritiva y culinaria. Me gustaría matizar que las legumbres son las semillas secas de las plantas de las leguminosas. En general, el consumidor identifica legumbres con judía garbanzo y lenteja, pero también lo son los guisantes, las habas, los altramuces, la soja, los yeros, etc. Pero no debemos olvidarnos  de que las leguminosas también se consumen en verde, como las judías, las habas o los guisantes.

¿Qué papel juegan las leguminosas en nuestra alimentación? ¿y en la del resto de animales?

En España se han consumido tradicionalmente legumbres como parte de nuestra dieta mediterránea, sin embargo el consumo ha ido descendiendo desde los años 70, principalmente por la percepción del consumidor de las legumbres con la penuria económica, por los largos tiempos de procesado para su consumo (remojo, cocción, etc,) y por el incremento del consumo de la proteína animal como fuente alternativa de proteína. En España, según datos del MAGRAMA y de MERCASA, consumimos una media de 3,4 Kg de legumbres por persona/año, principalmente garbanzos (38%), judías (29%) y lentejas (29%). Estamos muy lejos de la media europea de 7 kg/persona y año y de las recomendaciones dietéticas para el consumo de legumbres: dos-tres veces por semana (unos 60-80 gramos en seco cada ración). Si bien la concienciación del consumidor con una dieta más saludable ha hecho que en los últimos 5 años se experimente un ligerísimo incremento en el consumo de 100 g/persona/año.  El mayor consumo se registra en los hogares (83%), y por comunidades autónomas Cantabria, País Vasco y Asturias cuentan con los mayores consumos.

En relación con la alimentación animal,  la prohibición de incorporar en los piensos proteína de origen animal a raíz de algunos problemas sanitarios, ha hecho que se busquen fuentes de proteína vegetal y se incremente significativamente la producción de leguminosas destinadas a la alimentación animal. La proteína de soja (torta obtenida tras la extracción el aceite) sigue siendo, hoy por hoy, la principal leguminosa utilizada en la formulación de piensos.  También se usan guisantes secos, habas, haboncillos, altramuces, yeros y vezas.

¿Qué relación guardan con la agricultura sostenible?

Las leguminosas son muy importantes desde un punto de vista medioambiental. Son plantas fijadoras de nitrógeno en el suelo, lo que hace que  su cultivo suponga un gran ahorro en el uso de abonos nitrogenados especialmente en cultivo en rotación con los cereales. Esto supone un menor uso de abonos químicos, menor aporte de residuos,  y por lo tanto un ahorro económico. En comparación con otros cultivos, las legumbres tienen una huella reducida de desperdicio alimentario, es decir, se desperdicia una parte muy pequeña de los cultivos. Por tanto, son un cultivo perfecto para la agricultura sostenible tanto económica como medioambientalmente.

La nueva PAC establece incentivos que favorecen el retorno del cultivo de las leguminosas, el denominado “Pago Verde” que se centra en la diversificación de cultivos, ya que todo agricultor con más de 10 Ha ha de sembrar al menos dos cultivos (especies) diferentes. Este requisito ha reactivado el interés por las leguminosas. La nueva PAC también obliga a las explotaciones de más de 15 Ha a destinar al menos el 5% de la superficie a cultivos de interés ecológico y entre otras opciones las leguminosas son una opción interesante al ser fijadoras de nitrógeno.

¿Son las legumbres un aliado frente al cambio climático?

Sin ninguna duda. La capacidad para fijar nitrógeno evita depender de los fertilizantes sintéticos, reduciendo la huella de carbono e, indirectamente, las emisiones de gases de efecto invernadero, la reducción de los gastos energéticos, la mejora de las condiciones de los suelos alargando su vida útil, el aumento de la biodiversidad  de cultivos (muy reducida por las prácticas agrarias intensivas de las últimas décadas), junto con el hecho de que las diferentes especies de legumbres tienen una amplia diversidad genética, que permite que se puedan adaptar a diferentes condiciones climáticas, hace de la producción de las leguminosas un aliado imprescindible para a luchar contra el cambio climático.

 

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