LAS FUENTES DE PROTEINA EN EUROPA Y LA SOSTENIBILIDAD

LAS FUENTES DE PROTEINA EN EUROPA Y LA SOSTENIBILIDAD
LAS FUENTES DE PROTEINA EN EUROPA Y LA SOSTENIBILIDAD

Remitido a la Unidad Prospectiva de la DG VI Comisión Europea, con motivo de las jonadas sobre agroalimentación y sostenibilidad en Europa. (19-20/11/2012)

Los sistemas alimentarios modernos, surgidos tras la Segunda Guerra Mundial y la posterior ola de hambruna en Europa, desembocaron en la construcción de una Política Agrícola Europea que impulsó el abastecimiento de la población. En las ciudades, a través de políticas públicas primero y mediante cadenas privadas después, se impulsó un sistema alimentario a precios bajos. Los porcentajes de renta dedicados a la alimentación fueron decrecientes.

En la época Nixon en EEUU se aplicaron tras algunos desajustes coyunturales del sistema alimentario, tecnologías productivas al objeto de fijar unos precio bajos en las materias primas y alimentos elaborados. En Europa se aplicaría la llamada revolución verde, con idénticos objetivos. A esos sistemas conformados a escala planetaria, con el paraguas de los acuerdos del GATT y la OCM se les ha llamado Agrofood Systems.

En los últimos años expertos en materia de salud pública y  tratadistas del medio ambiente, han venido cuestionando este sistema por no asumir los costes relativos a la salud y el medio ambiente. El llamado mercado global no ha asumido los costes indirectos y ha provocado, en el caso del calentamiento global y de la degradación de una buena parte de los recursos naturales (Agua, semillas, biodiversidad, acaparamiento de tierras) un importante cuestionamiento y crecientes críticas. Mientras tanto se ha operado una elevada concentración de la actividad agraria y su mecanización, lo que ha reducido y sigue reduciendo a los productores agrarios, ganaderos y pesqueros. La energía y la contaminación sucede al trabajo del hombre y se comienza a cuestionar la sostenibilidad del sistema, que cuenta con pocos grados de resiliencia. Los flujos migratorios a la ciudad siguen aumentando y se pide que el modelo aplicado hasta el presente continúe sin límite. Y ello pese a que existan paneles de expertos que reclaman poner límites al desarrollo en los términos en los que hasta ahora se ha fijado.

Los factores económicos de los alimentos deben ser integrados con los aspectos de salud y medio ambiente en un nuevo concepto llamado Ecofood Systems en los que pasa a integrarse el coste del medio ambiente y de la salud medido en daños ocasionados a la sociedad, la salud y al medio natural. Y en este marco Europa debe comenzar a desarrollar estrategias integradoras que en estas jornadas celebramos.

Uno de los escollos que nos encontramos, es el de la necesidad de no bajar la guardia en materia de precios de los alimentos, para evitar que en una atmósfera de crisis, los precios de los alimentos se conviertan en un factor de agravamiento de la misma. Pero sería contradictorio hablar actualmente de una crisis del Oikos nomos desligada del Oikos logos, sin observar que el sustrato del actual problema, se centra en la propia existencia de ecosistemas que permitan interactuar con el hombre y su casa Oikos (planeta tierra y su habitabilidad). La pérdida de Biodiversidad, el calentamiento global, la pérdida de masa de agua útil y la deforestación creciente, son indicadores planetarios que ponen en tela de juicio el actual modelo de desarrollo y la urgencia en plantearnos soluciones asociadas a la sostenibilidad de la producción.

Los sistemas de futuro deben contener un análisis más exhaustivo de los balances de la energía consumida y la energía aportada al sistema alimentario. Y ello nos debe hacer mirar al pasado, al objeto de analizar soluciones con capacidad de regenerar viejos hábitos, en el contexto de la crisis. Sobre tal particular debemos profundizar no sólo en los aspectos energéticos, centrado en la economía de los cereales, sino tambien en el campo de la proteína.

El 8 de marzo de 2011 se dictó Resolución del Parlamento Europeo, de 8 de marzo de 2011, sobre el déficit de proteínas en la UE: búsqueda de soluciones para un antiguo problema. Entendemos que la Comisión debe plantear propuestas y soluciones sobre esta problemática que atañe a la pesca responsable o sostenible, a la producción cárnica en las zonas de montaña, la recuperación de variedades del mundo vegetal en el campo de las leguminosas, apoyo a los germinados y en general a la búsqueda de soluciones que no sean las de mantener los actuales esquemas de desarrollo insostenible. Unos esquemas que están desforestando selvas en Bolivia, Brasil y otros países, deteriorando el agua y las grandes reservas de Biodiversidad, transportando miles de Tm de granos de leguminosas ajenas a nuestros sistemas agroclimáticos, con la consiguiente pérdida de energía en su producción, transporte y en su transformación. Todo ello para una insana y reiterada dieta cárnica que es una fuente de competencia que ya está elevando los precios que hace aumentar la avidez del acaparamiento de tierras, la deforestación y la pérdida de importantes yacimientos de pesca y de agua potable. Planteamos un inmediato apoyo a los factores que aumenten la resiliencia productiva del pasado y esquemas de actuación e investigación en la línea marcada por la Resolución del Parlamento Europeo antes citada.

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English text

The modern food systems, emerging after World War II and the subsequent wave of famine in Europe, led to the construction of a European agricultural policy that boosted the supply for the population. In cities, food systems at low prices were promoted first through public policies and then through private channels. The percentage of income devoted to food began to decline.

In Nixon’s time as president of the U.S. production technologies were implemented in order to set a lower price for raw materials and processed food. This was possible through cyclical imbalances in food systems. In Europe the green revolution was taking place, having the same objectives. Those systems formed at a global scale, under the umbrella of the GATT and WTO agreements have been called Agrofood Systems.

In recent years, experts in public health and environment, have questioned this system because it does not bear the costs related to health and the environment. The so-called global market has not taken the indirect costs and has led, in the case of global warming and degradation of the natural resources (water, seeds, biodiversity, land grabbing), to a major challenge and increasing criticism. Meanwhile a high concentration of farming and its mechanization was operated, which has reduced and continues to reduce agricultural producers, livestock and fisheries. The energy and pollution of man comes into place and begins to question the sustainability of the system, with few degrees of resilience. The migration flows to the city continue to rise and it is envisaged that the applied model to the present continues without limits. And this despite the fact that there are panels of experts that claim to put limits to development in the way it was done until now.

The economics of food should be integrated with all aspects of health and environment in a new concept called Ecofood Systems in which the environmental and health costs are integrated and the damage to the society, health and environment are taken into account. And in this context Europe must begin to develop integration strategies that are celebrated these days.

One of the pitfalls we encountered is that of the need to remain vigilant with regard to food prices, to prevent the crisis, the food prices being an aggravating factor of the crisis. Biodiversity loss, global warming, loss of useful water mass and increasing deforestation, are global indicators that put into question the current model of development and demand urgent associated solutions regarding the sustainability of production.

Future systems should contain a more exhaustive analysis of the balance of the energy consumed and the energy supplied to the food system. And it should make us look at the past, in order to analyze solutions capable of regenerating old habits, in the context of the crisis. We should therefore deepen not only energy issues, focusing on the economics of grains but also in the field of proteins.

On March 8, 2011 the Resolution was passed by Parliament on the protein deficit in the EU: seeking solutions to an old problem. We understand that the Commission should make proposals and solutions on this issue with respect to responsible fishing and sustainable meat production in the mountain areas, the recovery of plant varieties of the world in the field of leguminous plant, sprouts and support in general to find solutions other than to maintain current unsustainable development schemes. These schemes that are encouraging deforestation in Bolivia, Brazil and other countries, deteriorating water and large reserves of biodiversity, carrying thousands of tons of leguminous plant grains outside our agroclimatic systems, with consequent loss of energy to produce, transport in its transformation processes. All this for an unhealthy and reiterated meat diet – a source of competition that is already raising prices and increases land grabbing, deforestation and loss of significant fishing deposits and drinking water. We propose an immediate support to those factors that used to increase the productive resilience in the past and actions and research schemes in lines with the European Parliament resolution cited above.

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