Las cerezas de montaña del pueblo de Aniñón (Zaragoza)

Las cerezas de montaña del pueblo de Aniñón (Zaragoza)
Las cerezas de montaña del pueblo de Aniñón (Zaragoza)

Aniñón es un pueblecito cercano a la localidad de Calatayud. Población cercana a Cervera de la Cañada, camino de Soria, se encuentra en el límite de la depresión humana celtibérica, llamada la laponia hispana. Desde el sistema ibérico a los montes universales, los territorios se descomponen en medio del sotobosque mediterráneo y el desierto humano, que en antaño formaban pueblos alegres. Incluso con banda de música, tal como me habían advertido en el despoblado pueblo de Purujosa, en el paralelo valle del río Isuela,  a los pies del Moncayo. Los ríos Isuela, Aranda y Ribota, cruzan de Oeste a Este, los diversos valles de un sistema ibérico, que tienen en el Moncayo (o Monte Cayo – Canoso por sus nieves en la cima) un sistema que aporta aguas al Jalón cuando aparecen las lluvias esporádicas torrenciales. Las jalonadas, conformadas con el agua sobrevenida de esas lluvias, son sistemas de riego que aprovechan esas aguas desviadas con los azudes y acequias de esos territorios, que en tiempos medioevales habitaran los pueblos amazigh de la zona. Unos pueblos con tradición hidraúlica africana, propia de las comunidadaes oasianas, y que fueron en tiempos del papa Luna (Benedicto XIII) los que realizaron la más bella arquitectura mudéjar aragonesa. Siglos después el agua ha sido aprovechada por los ribereños, sin que ello supusiera la creación de grandes obras hidraúlicas. Ese saber histórico fue el que animó a los habitantes de Aniñón a crear un embalse llamado del Niño Jesús, que es similar a los laguettis de montaña alpinos y que deberían ser objeto de atención de quienes quieren un desarrollo de los pueblos de las montañas, para sus propios habitantes. El embalse es propiedad de los vecinos y les permite mantener cerca de 600 Hectáreas de zona regable. Más el pueblo tiene alturas superiores a los 650 metros y llegan hasta la Sierra de la Virgen con alturas superiores a los 1200 metros, con grandes extensiones de secano, en los que los cerezos rompen el bosque en continuo y contribuyen a evitar la propagación de los incendios. Del pueblo de Aniñón había oido hablar de sus viñedos arcaicos que contenían garnachas y macabeos que cuidaban sus mayores. Y que al propio gurú americano del vino Sr. Parker, le asignó una alta puntuación. El pueblo tiene 5.256 Hectáreas, por lo que solamente se riegan el 11% de la superficie y sus producciones son cerezas, oliva, viñedo, almendro, melocotón, y otros frutos. Es un pueblo animado y con gente joven, por lo que ha sido objeto de atención por parte de SlowFood Zaragoza, en la defensa de la agricultura de montaña. Su convivium ha organizado en el mes de Junio de este año una conferencia en su tradicional Aula de Cultura Alimentaria “A orillas del Ebro” dedicada a las cerezas del sistema ibérico y una animada excursión para conocer el pueblo. (Ver fotos abajo)

Hace no mucho, Tatiana Berenguer de Colectividades Mendoza y yo, habíamos visitado a Hilari Calabuig en Planes (Alicante). Allí visitamos el pulmón de la cereza de las montañas de Alicante. Hilari me advirtió que sus producciones eran de buena calidad. Yo asentí con Hilari porque los frutos de montaña tienen una mayor proporción de elementos saludables, por las oscilaciones termicas y el ciclo productivo que los delimita. Algo que se puede comprobar hasta en las uvas, las olivas y la espectacular cereza de Aniñón, que supera las 1000 Toneladas de más de 17 variedades de cereza. En conjunto las producciones de cereza más destacables en España son

PROVINCIA EN PRODUCCION HAS PRODUCCIÓN TOTAL TM  %
  Secano  Regadío     
ZARAGOZA 2725 3452 22738 24,2%
TARRAGONA 54 1048 6445 6,8%
ALICANTE 1330 535 4102 4,4%
CÁCERES 6570 608 27935 29,7%
ESPAÑA 14700 9489 94143  100%

Llegados a este punto creo que ha llegado la hora de proponer la alianza y defensa de la cereza de montaña, para evitar que un cultivo que emerge en las montañas de Georgia y en las montañas del mundo, desaparezca de nuetros sistemas de montaña para desplazarse, de forma intensiva, a los valles. Con ello perdemos sostenibilidad, calidad, biodiversidad y la defensa de uno de los pocos recursos que les quedan a los habitantes del Jerte, del Sistema Ibérico zaragozano y de las montañas de Alicante y de Granada, por ejemplo. Creo que ha llegado la hora de proponer una acción colectiva (alimento de montaña) que impida la competencia entre las montañas, que salvaguarde la Biodiversidad, que promueva nuevos usos de la cereza y que se exalte en fiestas y acciones ligadas al mundo rural y a nuestra propia historia. Y sobre todo que sea consumida en las políticas de compras públicas y servicios de catering de las administraciones españolas, como alimento sostenible que nos ayuda a mantener nuestros sistemas de montaña. Y hasta la defensa de los propios bosques.  Las cerezas de las montañas de España, son más saludables, más agroecológicas, más sostenibles, más biodiversas y nos permiten consolidar economías en unas zonas en las que se debe mitigar el impacto del cambio climático y los incendios. Ellas, los castaños, las uvas de altura, los pastizales y la acción humana, son la garantía de que hacemos algo positivo para evitar lo que en estos días estamos hablando: Los incendios y la desertización humana.

Conforme caminábamos por medio los cerezos de Aniñón, me pude dar cuenta que hasta los maniquís de cartón que cuidan de los cerezos de montaña, parecen entender más que los propios humanos, lo que es el arte de la agricutlura y la defensa de la sostenibilidad y nuestras montañas. 

 

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