LA POLITICA PROTEICA EUROPEA DEBE MIRAR TAMBIÉN AL SUR

LA POLITICA PROTEICA EUROPEA DEBE MIRAR TAMBIÉN AL SUR
LA POLITICA PROTEICA EUROPEA DEBE MIRAR TAMBIÉN AL SUR

Tras las declaraciones amistosas de Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea desde el 1 de noviembre de 2014, hacia Donald Trump, en su reciente visita a Europa para limar asperezas sobre el intercambiuo comercial entre EEUU y Europa, se evidenció claramente que Europa vivía de una política proteica alimentaria sojodependiente. Las importaciones masivas de millones de TM de soja transgénica americana, constituyen uno de las principales dependencias e inseguridades alimentarias de la Unión. La incapacidad de base proteica europea se saldó con un intercambio que estimular las exportaciones de coches a EEUU e importaciones de soja de EEUU. Pero la alarma estaba, una vez más dada, y la Comisión Europea ha decidido publicar el 22 de noviembre un Informe sobre el desarrollo de proteínas vegetales en la UE.

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España es el país europeo donde más legumbres se consumen

En este Informe se recoge el potencial de crecimiento, motivado por la demanda del consumidor, de las proteínas vegetales de la UE en los sectores de alimentos y piensos de gran calidad para la alimentación animal, por lo que la Comisión Europea aprobó su informe sobre el desarrollo de proteínas vegetales en la Unión Europea. El informe analiza la situación de la oferta y la demanda relativa a las proteínas vegetales (como la colza, las semillas de girasol o las lentejas) en la UE y estudia cómo seguir desarrollando su producción de manera segura, tanto a nivel económico como medioambiental. Por los cultivos enunciados vemos ya que la política proteica está referida a unos países nórdicos y de la Europa húmeda, que apenas valora el papel histórico agronómico y alimentario de las legumbres del Sur de Europa y que requiere de una alianza de los países de la cuenca Mediterránea. El papel de los garbanzos, judías, altramuces y otras legumbres de consumo humano y de guisante y alfalfa, para la formulación de piensos para animales, eran obviadas como parte de esta política proteica europea.

Phil Hogan, comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, ha declarado lo siguiente: «Las proteínas vegetales son un componente esencial de nuestro sector agroalimentario europeo, el cual produce alimentos y bebidas sujetos a las normas más exigentes a escala mundial. Sin embargo, debido a distintos factores climáticos y del mercado, la producción europea de proteaginosas no es suficiente para satisfacer la creciente demanda. En este sentido, también quiero agradecer el gran interés que muestra el Parlamento Europeo en ofrecer más apoyo a la producción de proteínas en Europa. Este informe se tomará como un punto de referencia importante a la hora de debatir a escala de la UE los pasos a seguir para alcanzar un futuro sostenible, lo que requiere una participación activa de todas las partes interesadas, pues la Comisión Europea no puede conseguirlo por sí sola.»‏

El informe recoge una serie de instrumentos políticos existentes y nuevas propuestas políticas que pueden contribuir a resaltar el potencial económico y medioambiental que tienen las proteínas vegetales en la UE. Estos incluyen:

  • Brindar apoyo mediante la futura PAC a los agricultores que cultivan proteaginosas, incluyéndolos en los planes estratégicos nacionales de la PAC, en particular incentivando los beneficios de las leguminosas para los objetivos medioambientales y climáticos a través de programas ecológicos y compromisos relativos a la gestión medioambiental y climática en el marco de programas de desarrollo rural; movilizar la ayuda al desarrollo rural, por ejemplo, para estimular la inversión y la cooperación a lo largo de la cadena alimentaria; ayuda a la renta asociada“. Hacemos constar que no todas las leguminosas son de la subfamilia de las proteaginosas orientadas a la producción animal. y subproductos de acites refinados. Y que el estímulo de legumbres grano en Italia, Grecia, Sur de Francia, España y Portugal deben ser tenidas en cuenta dentro de estas políticas. Los famosos “rafaeles de Martos”, recogidos en el Quijote o las alubias y frijoles andinos venidos de América forman parte de las estrategias de las políticas de montaña que Europa obvia desde los países bajos. Y las alfalfas y otras pratenses de la familia de las leguminosas (esparceta y otras) son un recurso de miles Has en España. Vaya pues por delante nuestra ontroversia con la Comisión por no integrar en la PAC todos los territorios, en un momento en el que se habla de cambio climático y los problemas amientales.
  • “Fomentar la competitividad a través de la investigación e innovación presentes en programas de investigación de la UE y de los Estados miembros y la duplicación del presupuesto del programa Horizonte Europa previsto para 2021-2027″. Esperaremos los apoyos al flanco Sur europeo para que pueda apostar por las legumbres grano y las pratenses de leguminosas, dentro de la saludable y sostenible dieta mediterránea, que no tiene una política proteica derivada del consumo de productos cárnicos en exceso, y sí una ingesta de proteína vegetal legumbrista más común.
  • “Mejorar el análisis y la transparencia del mercado mediante instrumentos de seguimiento más desarrollados”.
  • “Promover los beneficios de las proteínas vegetales en lo que se refiere a nutrición, salud, clima y medioambiente con la ayuda del programa de promoción de la Comisión que asciende a casi 200 millones EUR en 2019“. Les tomamos la palabra al objeto de favorecer nuestros esfuerzos cuasiheroicos
  • “Aumentar el intercambio de conocimientos y mejores prácticas en la gestión de la cadena de suministro, así como las prácticas agronómicas sostenibles, por ejemplo, a través de una plataforma especializada en línea”.

Situación actual de las proteínas vegetales en la UE

Se calcula que la elevada demanda de proteínas vegetales en Europa asciende a veintisiete millones de toneladas de proteína bruta en el período 2016/2017 y que el índice de autoabastecimiento en la UE varía significativamente dependiendo de la fuente (por ejemplo, 79 % para la colza y 5 % para la soja). Por consiguiente, la UE importa unos diecisiete millones de toneladas de proteína bruta al año, de los cuales trece millones son a base de soja. No obstante, pueden observarse tendencias positivas: desde la reforma de la PAC en 2013, la superficie de cultivo de soja en la UE se ha duplicado hasta alcanzar casi un millón de hectáreas. De manera similar, en lo que respecta a las legumbres secas (guisantes, habas, lentejas, garbanzos) su producción en la UE se ha casi triplicado desde 2013.

El pienso se mantiene como el mercado más importante (93 %) y el mercado para las proteaginosas ha experimentado una segmentación significativa, con una demanda creciente en piensos y alimentos de alto valor. El mercado alimentario para las proteínas vegetales registra un crecimiento de dos dígitos, impulsado por la demanda de alternativas a la carne y a los lácteos.

Contexto

Con este informe se pretende cumplir el compromiso adquirido por la Comisión de analizar la situación de la oferta y demanda relativa a las proteaginosas en la UE y explorar las posibilidades para seguir desarrollando su producción de manera segura tanto a nivel económico como medioambiental.

Además, el Parlamento Europeo aprobó un informe en abril de 2018 que abogaba por una estrategia europea para fomentar las proteaginosas europeas.

Más información

Informe sobre el desarrollo de proteínas vegetales en Europa

Programa de la conferencia de 2018 sobre las proteínas vegetales en Europa

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