La certificación de los productos de montaña

La certificación de los productos de montaña
La certificación de los productos de montaña

Entrevistamos a Pilar Bordetas, actualmente Directora General de AyC y anteriormente Directora de Certificación en SGS, sobre los productos de montaña en España y su certificación.

¿Qué alimentos son propios de las montañas españolas?, ¿cuáles son sus características?

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Pilar Bordetas

España es un país especialmente de montaña y en el contexto europeo, solo por detrás de Suiza, Austria, Liechtenstein y Andorra.

Tradicionalmente, se han elaborado productos derivados de la ganadería, como carne o quesos, de la agricultura, como legumbres, tubérculos o viticultura, además de los más tradicionales como plantas aromáticas, miel y hongos. Son productos obtenidos en condiciones difíciles de producción; Por algo la Unión Europea las considera zonas “desfavorecidas” y considera necesaria su protección, para que sus productores puedan trasladar al mercado, el valor de sus productos, basado principalmente en calidad, biodiversidad y territorio, que son sus características diferenciadoras.

¿Cuál es la situación de la producción de productos de montaña hoy en día?

Las producciones de montaña en España, han ido decreciendo en los últimos años, por las dificultades de producción propias de su entorno y la falta de reconocimiento en el mercado.

Sin embargo, los cambios en los hábitos de consumo de un sector de la población, el desarrollo del turismo rural, que permite el acercamiento al territorio y a sus productos, está propiciando la vuelta al reconocimiento de los valores de una alimentación que aporta biodiversidad y sostenibilidad, además de la calidad contrastada.

También otros países de la UE, como Francia, Italia, Rumanía, Austria y Portugal, están potenciando el desarrollo de las producciones de montaña y su acercamiento a los mercados.

España ha sido siempre un país de montaña ¿por qué no están sus productos muy presentes en nuestra dieta?

Por un lado, es una cuestión de moda y del estilo de vida “impuesto” por la sociedad en la que nos movemos. Los hábitos consumistas nos han “manejado” como consumidores en estos años de desarrollo globalizado.  La facilidad de acceso a productos muy diversos y “originales”, de precios asequibles, incluso en ocasiones por debajo de los costes de producción, la publicidad y los hábitos de vida, condicionan nuestras compras.

Por otro lado, la dispersión de los núcleos productivos y su reducida dimensión, limitan su comercialización al ámbito local, dificultando su acceso a mayor número de consumidores.

¿Qué legislación existe a nivel europeo que ampare la utilización del término de calidad “producto de montaña”?, ¿cómo se aplica en España?

Si bien la Política Agraria Común (la famosa PAC) ya había establecido un régimen de ayudas a estas zonas de producción desfavorecidas, la Comisión Europea ha valorado la necesidad de apoyar y proteger estos productos y a sus productores, reconociendo su calidad diferenciada y desde el año 2012, el Reglamento (UE) Nº 1151/2012 del parlamento europeo y del consejo, de 21 de noviembre de 2012, sobre los regímenes de calidad de los productos agrícolas y alimenticios, reconoce el término «producto de montaña» como un término de calidad facultativo, lo que implica que puede trasladarse al etiquetado de los productos y darse a conocer al mercado, a los consumidores, con una identificación específica.

Posteriormente, se publicó el Reglamento delegado (UE) Nº 665/2014, de la comisión de 11 de marzo de 2014 que completa el Reglamento (UE) Nº 1151/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que atañe a las condiciones de utilización del término de calidad facultativo «producto de montaña». Este Reglamento desarrolla, para cada tipo de productos, los requisitos que les hacen merecedores de esa identificación, diferenciando productos de origen animal, piensos, productos de la apicultura, y productos de origen vegetal.

¿Existe una certificación de productos de montaña?

El propio Reglamento establece el sistema de control, indicando que para poder utilizar el sello diferenciador, debe existir una verificación basada en la certificación de producto.  Al igual que ya existe para otras figuras de calidad diferenciada, como son las Denominaciones de Origen, la verificación de que un producto, cumple con los requisitos establecidos en los diversos documentos normativos, se realiza mediante inspecciones, auditorías y análisis de producto (cuando es necesario), realizado por entidades independientes, que garantizan la fiabilidad de los controles.

Lo que ocurre en este momento, es que no podemos ver esa identificación, ese sello de “producto de montaña” en ningún producto, porque no se ha desarrollado la aplicación del Reglamento Europeo y no se está realizando una certificación de producto.

Esta certificación, proporcionara a los productores de montaña, un instrumento efectivo para mejorar la comercialización de sus productos y reducir el riesgo real de confusión de los consumidores, en cuanto a la procedencia «de montaña» de los productos comercializados. La certificación es el aval de su zona y sistema de producción.

¿Cómo debería comenzarse el proceso para lograr este logo único para productos de montaña?

Primero de todo, identificando claramente cuáles son esas zonas de producción reconocidas para acogerse a ese término facultativo de “montaña”, después, identificando a los productores y sus productos, en cada zona, que en la mayoría de las ocasiones se mantienen en un ámbito muy local de comercialización y por último, unificando para todos ellos el sistema de identificación y de control de los productos que pueden utilizar el sello “producto de montaña”.

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