La ausencia de ecología en la certificación ecológica

La ausencia de ecología en la certificación ecológica
La ausencia de ecología en la certificación ecológica

Artículo escrito por Fernando Viñegla Prades, Técnico de proyectos de la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE).

(Seto plantado por la FIRE en una parcela de garbanzos en Novés (Toledo), dentro del proyecto «Campos de Vida»)

Un viernes, por ejemplo, vamos al supermercado y compramos una cajita de kiwis ecológicos. Volvemos a casa, muy felices de haber apostado por la ecología y el medio ambiente. Error.

Es verdad, hay escenarios menos “ecológicos”, como haber comprado ese mismo producto pero sin esa certificación. No vamos a obviar esa cuestión, pero queremos continuar partiendo de ese error en la percepción reflejado en el párrafo anterior. Este artículo no busca la crítica fácil, sino la reflexión sobre ir un paso más allá en ese concepto de “ecología”, a fin de tratar de arrojar algo de luz en cuestiones que a lo mejor ni nos habíamos planteado cuando los encaminamos al supermercado. Vamos a enumerarlas, sabiendo que habrá otros aspectos faltantes y desculpabilizando al consumidor, animándole a que siga siendo un aliado del medio ambiente, pero un aliado más poderoso. Ya que el conocimiento, es poder:

  1. El supermercado: Los grandes y medianos centros comerciales de alimentación son establecimientos muy cómodos para poder hacer las compras. Todos los hemos utilizado y los seguiremos utilizando en mayor o menor medida. Sin embargo, es de sobra conocido que lo que manda es el precio final y el beneficio para la gran plataforma, con el consecuente ajuste para el productor y la “pérdida de dinero” en el proceso de intermediación. Una vía más ecológica es la compra en grupos de consumo, mercados directos u otras estructuras en las que se puede interactuar directamente con el productor. El ser humano es parte de los ecosistemas agrarios, siendo otro elemento muy importante a conservar y restaurar. Los campos abandonados pierden toda la biodiversidad única asociada a estos sistemas. Ir intercalando en tus dinámicas de compra estos espacios de interacción directa es una forma complementaria de apoyo a la ecología.
  2. La procedencia: Cuando compramos esa cajita de kiwis, con el sello ecológico, y vemos que su origen es….Sudáfrica, por ejemplo. Esos kiwis han tenido que comprar un pasaje en un barco para llegar a nosotros, con el elevado impacto en quema de combustible que ha gastado la embarcación para hacer el viaje. Es bastante probable que unos kiwis que hayan tenido que viajar desde Valencia, por ejemplo, tengan un menor impacto en el medio ambiente (aunque no lleven la certificación ecológica).
  3. El plástico: Si la cajita de kiwis es una bandeja de poliespán con un bonito plástico transparente envolviéndolo… aquí hay pocas dudas aquí sobre la opción que más ayuda al medio ambiente.
  4. La temporada: Dentro de lo posible hay que comprar los alimentos cuando es su temporada. La producción fuera de temporada generalmente se consigue gracias a una elevada inversión en invernaderos, agua, neveras de maduración, etc, lo que supone un mayor impacto en el medio ambiente que cuando, de forma natural, se produce ese alimento.
  5. La biodiversidad: Lo hemos llamado así, pero podemos llamarlo el entorno, el “medio ambiente”, etc, y es una de las mayores confusiones (y por tanto, un gran error) asociadas a la certificación ecológica. Un producto ecológico se asocia a una parcela no muy grande, más o menos bonita, con flora y fauna y con un manejo sostenible. Sin embargo, hay grandes monocultivos de producción intensiva que han deforestado grandes espacios naturales y que tienen la certificación ecológica. ¿Cómo puede ser eso menos dañino para el medio ambiente (ergo, más “ecológico”) que una parcela pequeña de un agricultor tradicional? Eso se resume en un concepto, biodiversidad, y en su aparición en la Reglamento 2018/848 sobre producción ecológica, recientemente actualizado.

La biodiversidad es el conjunto de todos los seres vivos, el ambiente en el que viven y la relación que guardan con otras especies. Es por tanto de suponer que es un elemento muy importante en la ecología, y que debería tener un papel destacado en la certificación ecológica. Sin embargo, esto es lo que aparece en las Normas de producción vegetal del Reglamento:

En la producción vegetal ecológica se recurrirá a las prácticas de labranza y cultivo que mantengan o incrementen la materia orgánica del suelo, refuercen la estabilidad y la biodiversidad edáficas, y prevengan la compactación y la erosión del suelo”

Por tanto, como norma sólo tienes que aplicar técnicas de labranza y cultivo que refuercen la biodiversidad del suelo. Todo el resto de plantas y animales quedan fuera de la ecuación, y es por ello que espacios intensivos ampliamente deforestados pueden ser ecológicos y por tanto, confusamente considerados por el consumidor como un apoyo a la ecología.

La certificación ecológica fue un gran paso para la sostenibilidad medioambiental de la producción de alimentos. No hay que quitar ni un ápice de lo que este paso significó. Sin embargo sólo cubre la calidad del producto, no la calidad del entorno dónde se produce. Es por ello necesario que, en el momento actual, el modelo evolucione y de otro paso hacia delante, un “Ecológico 2.0”, en donde el cuidado al ecosistema agrario sea realmente atendido.

Para poder alcanzar estos modelos, desde la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas y desde otras entidades compañeras, propietarios particulares y grupos de consumidores, se está haciendo un elevado esfuerzo en propugnar actuaciones que realmente favorezcan a la biodiversidad. En particular, con nuestro proyecto “Campos de Vida”, introducimos en las parcelas agrícolas diversos elementos estructurales como setos, charcas, cajas nido o montones de piedras, convirtiendo esos espacios agrarios en oasis para la biodiversidad. Y lo mejor, no sólo puede continuar produciendo alimentos el propietario sino que se beneficia de otros servicios ecosistémicos como la polinización, el control natural de plagas o la reducción de la erosión.

Esperamos que estos pequeños detalles te ayuden en la compra del próximo viernes y puedas ser un aliado del medio ambiente ¡aún más poderoso!

1 Comment

  • Rebeca Posted 27/02/2019 2:17

    Tienes razón en lo que dices. Lo que propone tu proyecto «Campos de Vida» me suena a agroecología. No sé si ya estás al tanto de ese término, sino deberías investigarlo. Engloba parte de lo que propones, pero también se preocupa del ámbito social y político. Saludos.

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