Hacia un fortalecimiento de nuestras pautas dietéticas para alimentar el cambio

Hacia un fortalecimiento de nuestras pautas dietéticas para alimentar el cambio
Hacia un fortalecimiento de nuestras pautas dietéticas para alimentar el cambio

La mayoría de las recomendaciones dietéticas proporcionadas por los gobiernos nacionales no son compatibles con los objetivos ambientales y de salud mundiales, como el Acuerdo Climático de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ésta es la conclusión de un reciente estudio que ha analizado desde el punto de vista de la salud y el medioambiente las guías alimentarias nacionales de 85 países de todo el mundo.

Para ser más concretos, 83 en total, o el 98% de las pautas dietéticas nacionales estudiadas eran incompatibles con al menos un objetivo de salud o ambiental, lo que significa que incluso si hubiera una adhesión mundial a ellas, aún no alcanzaríamos las metas que los gobiernos han suscrito.

Para cada conjunto de pautas, el estudio calculó las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de agua dulce, el uso de tierras de cultivo y la aplicación de fertilizantes junto con el riesgo de muerte por enfermedades crónicas.

Así, de las 85 directrices nacionales estudiadas, 56 (66%) cumplieron la meta de salud, es decir, fueron consistentes con la meta de reducir la mortalidad prematura por enfermedades crónicas en un tercio (según el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.4). Pasando a los objetivos ambientales, 11 (13%) de las directrices estudiadas cumplieron con el objetivo climático, 19 (22%) cumplieron con el objetivo de uso de la tierra, 28 (33%) cumplieron con el objetivo de agua dulce, 9 (11%) cumplieron con el objetivo de nitrógeno y 85 (100%) cumplieron el objetivo de fósforo.

La mayor divergencia entre los objetivos y los impactos de las actuales pautas dietéticas se observó en la categoría climática: en promedio, las pautas producirían emisiones un 140% por encima del límite requerido para mantener el cambio climático por debajo de 2 ° C.

Los autores argumentan que la reforma tanto de las pautas dietéticas nacionales como de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud ayudaría a alcanzar los objetivos ambientales y de salud mundial, y las reducciones en el consumo de carne roja y los lácteos contribuirían de manera particularmente importante a alcanzar estos objetivos.

Y es que la mayor parte de las guías, no brindan recomendaciones claras sobre la limitación, en la mayoría de los contextos, del consumo de alimentos de origen animal, en particular, carne roja y lácteos, los cuales como hemos mencionado tiene el mayor potencial para aumentar la sostenibilidad ambiental de las pautas dietéticas.

“Las dietas … bajas en frutas y verduras y altas en carnes rojas y procesadas … representan una de las mayores cargas para la salud a nivel mundial y en la mayoría de las regiones, y las enfermedades crónicas relacionadas con dietas poco saludables, como enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2, requieren un tratamiento costoso”, concluyó el estudio.

Frenar el consumo excesivo de alimentos de origen animal y altamente procesados ​​en los países más ricos y mejorar el acceso a una buena nutrición en los más pobres puede mejorar la eficiencia del uso de la tierra, hacer que los alimentos saludables sean más asequibles a nivel mundial y reducir las emisiones de carbono y metano.

Lo que comemos y las recomendaciones de los gobiernos nacionales sobre cómo debemos cambiar nuestros hábitos alimenticios pueden contribuir significativamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero las recomendaciones y regulaciones por sí solas no serán suficientes. Se necesita un apoyo político claro y coherente para garantizar que estén alineados con la política agrícola de un país y que la gente realmente las siga.

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