FRANCIA: UN 40% ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA (QUE INCLUYA UN 20% DE ALIMENTOS BIO) PARA EL AÑO 2020

FRANCIA: UN 40% ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA (QUE INCLUYA UN 20% DE ALIMENTOS BIO) PARA EL AÑO 2020
FRANCIA: UN 40% ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA (QUE INCLUYA UN 20% DE ALIMENTOS BIO) PARA EL AÑO 2020

En la vecina Francia, las comidas de los comedores escolares y restauración colectiva deberán contener un 40% de alimentos locales y de productos de temporada, con un 20% de los alimentos orgánicos. La Asamblea Nacional Francesa adoptó finalmente, por unanimidad, la enmienda de la diputada de Europe Écologie Les Verts (EELV) de la Dordoña Brigitte Allain el pasado 23 de noviembre, en el marco de la Ley “Igualdad y ciudadanía”.

Esto representa una revolución en la restauración colectiva, que vendrá obligada a ofrecer al menos el 40%, productos locales y de temporada en sus menús, incluyendo un 20% de productos ecológicos. La propuesta fue adoptada por los diputados en abril y rechazada posteriormente en el Senado. Brigitte Allain aprovechó la discusión en la Asamblea Nacional Francesa de una propuesta de ley sobre igualdad y ciudadanía, para introducir una enmienda que fue aprobada por unanimidad en la Asamblea nacional. Del mismo modo, las grandes empresas van a poner comida sostenible en su política de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Estas modificaciones son consecuencias de la Ley en la Propuesta para promover las raíces locales de alimentos y representa el trabajo de meses ahora consagrado en la Ley. Esta medida apoya el suministro de proximidad y la transición de la agricultura ecológica. Comer, elegir la comida que se sirve a los niños, los jóvenes, los enfermos, las personas que residen en hogares de ancianos, es una elección responsable, política y ciudadana “comentó Brigitte Allain”.

La enmienda prevé la inclusión de los productos procedentes de la agricultura en reconversión, permitiéndose así que los agentes públicos tengan flexibilidad para anticipar y prepararse para esta implementación con la inclusión de los contratos celebrados a partir del 1 de enero de año 2020.

El siguiente paso parlamentario será el de un repaso del texto en el Senado antes de una lectura final en la Asamblea Nacional. Esta nueva enmienda, obviamente, se refiere no solamente a los comedores escolares, sino también a la restauración y servicios de las empresas y residencias de ancianos. El requisito será efectivo a partir de 2020. Este texto forma parte de la ley y la igualdad de los ciudadanos, y entrará en vigor tras la publicación de un decreto del Consejo de Estado.

La noticia ha conmocionado al sector alimentario europeo habituado a que sea el precio de los alimentos el único factor que determine la adjudicación de los concursos públicos. En nuestro país las reacciones no se han hecho de esperar.

En un artículo aparecido en el diario El País, el pasado 15 de diciembre, firmado por Kristin Suleng se vertieron contenidos que mezclaban de forma poco seria aspectos de ecosistemas, salud, sostenibilidad y alimentación ecológica, para concluir que había que “Dejar de comprar comida ecológica si quiere salvar el planeta. Consumir ‘bio’ no le hace amigo del medioambiente: supone una amenaza para las selvas tropicales y más emisiones de dióxido de carbono. La salud tampoco los echará de menos”. Vemos en este artículo toda una portavocía de importantes sectores del sector alimentario español que se niega a caminar por la senda de la sostenibilidad alimentaria y la inclusión  de los alimentos ecológicos en la comida colectiva. Las imprecisiones de este artículo obviaban por ejemplo que el cultivo de la soja transgénica, la introducción del aceite de palma y los cultivos de doble actitud (biocombustibles y alimentos) en el continente americano, ha supuesto la explotación salvaje y antisostenible de amplios recursos naturales (bosques, agua, empobrecimiento suelos, etc). Y que la propia FAO ya ha admitido públicamente que los habitantes de este planeta se podrían alimentar con la agricultura ecológica y sus beneficiosos efectos ambientales. Y que el glifosato (herbicida sistémico)  ha sido declarado como probablemente cancerígeno por la OMS. La defensa del LowCost español que se niega a la admisibilidad de la alimentación sostenible en el mercado interno, se contradice con la posición de que España sea el país europeo con la mayor superficie dedicada a la agricultura ecológica.

Esta última consideración ha llevado a Ecovalia, organismo que agrupa a amplios intereses de la agricultura ecológica en Andalucía, a reclamar que España consuma un 20% de alimentos ecológicos. En esta reivindicación que fue publicada en Ecosectores, falta no obstante, que Ecovalia se agrupe con la Mensa Cívica y amplios sectores de la sociedad española que ya trabajamos en esta dirección. Y que trabajemos juntos de una forma que ampliemos nuestras peticiones a otros aspectos que no contempla la actual reglamentación ecológica en relación a la sostenibilidad (biodiversidad, proximidad, aspectos de salud pública y ambiental, formación, participación social …) Debemos evitar que se vea en nuestras reivindicaciones un asunto estricto de intereses de ciertos sectores productivos. Esta cuestión no niega la licitud del beneficio empresarial y la organización sectorial de intereses, pero creemos firmemente que la lucha por la sostenibilidad  va más allá que un sistema reglamentado de producción y debe incluir aspectos socioambientales que nosotros estamos defendiendo. Tal es el caso de los alimentos sostenibles en la montaña, la ganadería extensiva, la reducción de antibióticos y fármacos, las legumbres de nuestro país como factor de sostenibilidad, la pesca sostenible, los sistemas alimentarios locales y la defensa de la cultura alimentaria adaptada a nuestro entorno. La enmienda francesa aprobada incluye algunos de estos aspectos al abordar la estacionalidad y la territorialidad, dejando claro que la inclusión de los alimentos biológicos se haga en este contexto. Por supuesto que el concepto de proximidad debe ser amplio, pero en un país como España en el que la media que recorren los alimentos se crifran en miles de kilómetros, comprenderemos que la proximidad es un concepto que se puede debatir y determinar de forma flexible. Estamos abiertos al diálogo social y emplazar a las administraciones a que se abran a las nuevas propuestas de una comida colectiva sostenible, obviando el actual modelo alimentario español que desgraciadamente basa su competitividad en una política de bajos precios que no integra la salud y el medio ambiente. Apoyamos y saludamos la noticia de Francia y respondiendo al artículo publicado en el País  …. “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces“.

 

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