EL SECTOR PORCINO ESPAÑOL EN LA ENCRUCIJADA

EL SECTOR PORCINO ESPAÑOL EN LA ENCRUCIJADA
EL SECTOR PORCINO ESPAÑOL EN LA ENCRUCIJADA

En un artículo precedente sobre el omnímodo poder que se atribuye a la soja, como base de la formulación de piensos para animales y ahora para la acuicultura intensiva, exponíamos la dependencia proteica de España en base al insostenible sistema de producción de la soja americana. Un sistema basado en maiz-soja OGM, en el que la soja se obtiene sobre intensos rociados de glifosato (herbicida sistémico) que el IARC ha puesto en tela de juicio, tildándolo de agente químico probablemente cancerígeno. Este poder, sobre el que se asienta también la depredación de bosques amazónicos y otros recursos naturales deteriorados por la acción del glifosato (suelo y agua) se ha cimentado sobre la respuesta a una pregunta que se formuló en EEUU acerca del desarrollo urbano en Iberoamérica. Hasta entonces la proteína de ese continente había estado basada en producción vegetal diversificada con poca base cárnica, a excepción del eje Brasil, Argentina, EEUU y Canadá.  Países que reunían un potente sector ganadero extensivo y unas carnes realmente míticas, que aprovechaban los recursos naturales de pastos.

En los años 60 se planteó una estrategia de desarrollo de una ganadería industrial, en el que unas pocas personas deberían aportar proteína a una mayoría de población urbana, basándose en el poder del cereal y proteína grano. El uso del agente naranja como herbicida sistémico en la guerra del Vietnam y la tecnología OGM de primera generación, permitieron asentar las bases de la alianza Cargill-Monsanto para la dominación del sistema alimentario de una ganadería industrial encargada de satisfacer este modelo. El modelo de integración ganadera, con base en maiz-soja con predominio en las dos compañías, se ha ampliado ahora a la alianza Bayer-Monsanto. Bayer es una industria química alemana con amplio campo de acción en América del Sur y ha utilizado las tecnologías OGM en la producción de patata industrial. El desarrollo meteórico de la soja OGM en América, hasta llegar a cifras de 100 millones de Hectáreas (el doble de la superficie de España) encuentra una variada resistencia en Europa por las limitaciones en el campo de la salud y del medio ambiente. Y pese a que China ha seguido ese modelo hasta el punto de disputar a estos poderes su predominancia en América del Sur, con la alianza de la principal compañía  química China y la suiza Syngenta, todo apunta a que estamos en las vísperas de grandes incertidumbres ante el futuro. Mientras tanto el cerdo y las aves de granja han sido las bases de esa ganadería industrial que ha evolucionado hacia la concentración de grandes granjas (factorías de producción de cerdos), facilmente deslocalizables que se utilizan como commodities financieras por los grandes grupos químicos que dominan el mercado de las semillas OGM y los insumos de este modelo productivo. Una producción que tiene los siguientes handicaps:

  1. Reducción drástica de la Biodiversidad en materia de la base de producción proteica. Maiz y Soja OGM y cinco razas de cerdo y seis de aves. Esta reducción de la biodiversidad genera los problemas de virosis endémicas de estos sectores. La diarrea epidémica porcina y la gripe aviar son manifestaciones mundiales de este proceso.
  2. Insumos químicos fuertemente cuestionados por su relación negativa con la salud humana y las afecciones ambientales. En la soja OGM es el caso del glifosato y en el maiz OGM la contaminación ambiental de compuestos antibacterianos en el caso de la lucha contra el taladro del maiz.
  3. Depredación recursos naturales (bosques, agua y suelo) y alteración en los ecosistemas forestales encargados de la absorción de Gases de Efecto Invernadero.
  4. Viajes superkilométricos que fomentan las emisiones de GEI.
  5.  Problemática de la ganadería industrial en materia de antibióticos, al bajar las autodefensas humanas y fortalecimiento de las cepas bacterianas resistentes a los antibióticos (la última se manifestó en la crisis de la hamburguesa con la bacteria ecoli, resistente a los agentes antimicrobianos).
  6. Problemas de desechos y residuos ganaderos que elevan la concentración de nitratos, nitritos y agentes químicos y farmacológicos en los ecosistemas donde se concentra la actividad ganadera. (En España los territorios más afectados son las de Cataluña, Aragón y Castellón). Estos problemas han disparado problemas en las perspectivas de futuro para la salud pública y ambiental.

La alteración de la cabaña ganadera en España, su estructura y orientación, fue expuesta en el estudio que realizamos el año 2016  dentro de la campaña de apoyo a la FAO en favor del retorno a las legumbres. Nos centraremos ahora en el último censo del porcino, de finales de Noviembre de 2016. La masividad del crecimiento de la cabaña ganadera porcina ha estado basada en la utilización de España para consolidar una industria transformadora de productos derivados del porcino que se ha exportado a terceros países y al resto del mercdo interior de la UE. La estrategia de los años 90, que limitaba la concentración de nitratos y nitritos en los acuíferos y ríos, y unos mayores cuidados veterinarios y de bienestar en la producción animal, derivó gran parte de la producción holandesa y alemana hacia España, al igual que en EEUU se derivó hacia México. Un artículo de la mitad de la década de los 90, de Carlos Buxadé Carbó (Catedrático de Producción Animal. Profesor Emérito de la Universidad Politécnica de Madrid), aconsejaba esta traslación basándose en la capacidad de absorción de los nitratos y nitritos por los sistemas áridos del Sur de EEUU y Europa. Los acuíferos de ciudades de Colonia (sede de la mayor Feria alimentaria de Almenia) no aguantaban la altísima concentración de los desechos y residuos de los purines que ahora comienzan a soportar España y sus ríos.

Nos ha llamado la atención en esta contexto, el artículo del propio Carlos Buxadé aparecido en las noticias de Foro Ganadero, donde se cuestiona si el sector porcino español, es un gigante sólido. Afirma Buxadé que en España, el sector porcino (referido al de capa blanca) es considerado, por muchas razones, la “corona” de nuestra producción pecuaria, ya que viene a suponer casi el 13 por 100 de la Producción Final Agraria (PFA) y más del 36 por 100 de la Producción Final Ganadera (PFG).

Creemos que este crecimiento ha venido dado por la problemática de la medicación (más laxa en españa) y por limitaciones medioambientales (que en España no tienen mucha observancia y nos lleva a permanentes sanciones de la UE). Esa razón es la que lleva a Don Carlos Buxadé a afirmar que según los  datos facilitados por el MAPAMA (datos 2016, Fuente: SG Estadísticas) España es el Estado de la Unión Europea con el mayor censo porcino (más del 19 por 100 del censo de la U.E.) y, paralelamente, es el segundo Estado productor, con el 17,5 por 100 del total de toneladas producidas en la U.E. A nivel mundial, somos el cuarto productor, por detrás de China, EE.UU. y Alemania, lo que da fe de la pujanza e importancia del sector.

Acto seguido Carlos Buxadé constata la concentración del sector productivo en nuestro país  que en los últimos años ha sido realmente espectacular; hoy hay en España unas 70.000 explotaciones de producción porcina en sistema intensivo (sobre un total de más de 86.600 explotaciones), unas 14.000 menos que hace 10 años. Estas explotaciones han producido oficialmente, en el año 2016, más de 4 millones de toneladas de carne de cerdo (unas 600.000 t más que hace 10 años y 2,8 millones de toneladas más que cuando ingresamos en la entonces CEE).

Las tendencias a un retorno hacia la comida más vegetal por parte de sectores de población determinada, hace que el Sr. Buxadé constate que el consumo aparente per cápita se ha situado en los 49 Kg (10 kilogramos menos que hace 10 años) con una utilización interior global de unos 2,4 millones de toneladas (unas 310.000 toneladas menos que hace 10 años).

Todo ello ha llevado a la consecuencia de que el nivel de autoabastecimiento se ha situado casi en el 171 por 100 (un 42 por 100 más que hace 10 años) lo cual no deja de ser estratégicamente muy complejo. Este nivel de autoabastecimiento ha obligado el año pasado al sector a afrontar unas exportaciones netas del orden de los 1,7 millones de toneladas; de ellas, un millón largo fueron a la Unión Europea que, a su vez, es altamente excedentaria (con unos excedentes del orden de los 3,9 millones de toneladas) y de este millón de toneladas sólo algo menos del 7 por 100 eran productos de alto valor añadido. En este año 2016, las exportaciones extracomunitarias netas (que se han multiplicado por 3,3, en los últimos 10 años) se situaron en las 740.000 toneladas (de ellas sólo el 1,8 por 100 de alto valor añadido).

Este calrificador análisis económico le hace reflexionar al Sr. Buxadé que si bien la balanza comercial del sector ha sido altamente positiva (en cerca de 4.000 millones de euros), aparecen incertidumbres claras en el panorama español. Entre otros temas el repliegue de los sistemas económicos hacia una sujección de comercio intraregional, considerando las regiones como EEUU, Rusia, China, Brasil-Cono Sur, Europa. En estos planteamientos también pesan las limitaciones medioambientales, cambio climático, problemas de salud pública y ambiental y la rotura de los actuales modelos lineales globalizados hacia estrategias más regionalizadas y locales.

Por estas razones el Sr. Buxadé opina que ante estos datos puede ser muy fácil dejarse llevar por el triunfalismo y la euforia; pero tal vez sería procedente meditar acerca de aspectos tales como el descenso real del consumo aparente per cápita (y de sus razones, claro); la falta de valor añadido de nuestras exportaciones; la importancia de la Unión Europea en las mismas; lo sucedido con el mercado ruso y las previsiones que hay acerca del mercado chino (que ya se comentó en el boletín de la semana pasada); el seguro incremento de la competencia en los mercados internacionales (con un creciente protagonismo de regiones no sujetas al modelo europeo de producción…), las cinco semanas consecutivas de bajada de los precios en el mercado local (con una demanda global que no mejora a pesar de ello y una oferta que excede claramente a la misma), etc.

Nosotros podemos afirmar que aparte de las razones económicas evidentes que plantea el Sr. Buxadé hay consideraciones de falta de integración de costes de salud y ambientales en el sistema productivo del porcino que nos lleva a afirmar con él, que estamos ante un boom parecido al que sufrimos con el ladrillo. Los sectores primarios españoles son sectores muy fuertes con una rigidez productiva evidente. Son empresas y granjas con una producción muy mediatizada por poderes multinacionales muy potentes y soportada desde unos poderes político-económicos sumisos ante la fuerza de su peso, en una economía de desarrollo poco complejo, bajos salarios y poca cualificación generalizada. Y con unas organizaciones de consumidores poco exigentes, que deberían plantearse que cuando comen, deben velar por su salud, por su cultura y por su propio bienestar ambiental y animal. La solución no es fácil, pero en la Mensa Civica creemos que el sistema alimentario LowCost poco exigente con los valores agregados, se torna siempre en contra de quienes lo soportan y concentran la riqueza en pocas manos. Así fue el ladrillo y así será en el caso del sector porcino, cuya regulación y deflactación conviene iniciar cuanto antes.

Mientras tanto nosotros potenciaremos la ganadería extensiva, las legumbres, la pesca sostenible y otras fuentes tradicionales de nuestra gastronomía y nuestros hábitos nutricionales y dietéticos.

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