EL FIN DE LA NATURALEZA BARATA

EL FIN DE LA NATURALEZA BARATA
EL FIN DE LA NATURALEZA BARATA

El Valle de la muerte en California (EEUU).

Muchos economistas agroalimentarios han tratado de abordar durante estos dos últimos siglos, los límites productivos en el planeta. Y los costes ocultos asociados a la progresiva depredación de los recursos naturales. En este arículo de Jason W. Moore(*) expone el criterio de que la economía y ecología están intrínsecamente unidas y que la actual era capitalista ha agotado la relación histórica entre ambos mundos. El es Profesor asociado en el Departamento de Sociología de la Binghamton University, The State University of New York. Su artículo ha sido publicado por Revista académica cuatrimestral de publicación electrónica Grupo de Estudios de Relaciones Internacionales (GERI) Universidad Autónoma de Madrid, España. (www.relacionesinternacionales.info). Agradecemos la publicación y divulgación del mismo. Dada la calidad del artículo y sus polémicas declaraciones, puedes decragarlo, pinchando en la foto adjunta del Furnace Creek en el Valle de la muerte en California. (El formato es un un documento pdf). Recordemos que California es de clima mediterráneo y, al igual que España, está expuesta a voraces incendios.

¿Afronta actualmente el capitalismo el “fin de la naturaleza barata”? Si así es, ¿qué podría significar esto y cuáles con las implicaciones para el futuro? Estamos, de hecho, siendo testigos del fin de la naturaleza barata en un sentido específico histórico. En vez de contemplar el fin de la naturaleza barata como la reafirmación de “límites de crecimiento” externos, sostengo que, a día de hoy, el capitalismo ha agotado la relación histórica que la produce. El fin de la naturaleza barata se comprende mejor como el agotamiento de las relaciones de valor que han restaurado periódicamente los “Four Cheaps”: trabajo, alimentos, energía y materias primas. Fundamentalmente, estas relaciones de valor son coproducidas por, y a través de, humanos con el resto de la naturaleza. La cuestión decisiva, por lo tanto, enciende las relaciones que envuelven y despliegan las sucesivas configuraciones de la naturaleza humana y extra-humana, simbólicamente capacitadas y materialmente realizadas, a través de la larga duración del sistema-mundo moderno. Significativamente, la apropiación de trabajo no remunerado —incluyendo los “regalos gratuitos” de la naturaleza— y la explotación del trabajo asalariado, forman una unidad dialéctica. Los límites del crecimiento enfrentados actualmente por el capital son suficientemente reales, y son “límites” coproducidos a través del capitalismo como ecología-mundo, uniendo la acumulación de capital, la búsqueda de poder y la coproducción de naturaleza como un todo orgánico. El límite de la ecología-mundo del capital es el capital en sí mismo.

 

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