El debate sobre el papel formativo de los monitores escolares

El debate sobre el papel formativo de los monitores escolares
El debate sobre el papel formativo de los monitores escolares

Recientemente una delegación de la Mensa Cívica, nos hemos reunido con la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón y de los responsables de Innovación, formación del profesorado y del servicio de comedores escolares. Les hemos manifestado nuestra intención de iniciar ciclos de formación del profesorado en materia de alimentación, salud, cultura y sostenibilidad. Y que esa formación se extendiera a las monitoras de comedores escolares (la mayoría son mujeres, aunque excepcionalmente hay hombres). Hemos reclamado gratuidad en la formación y la necesidad de elevar los niveles educativos en esta materia, sufragando el coste de los mismos la administración pública. Es verdad que también podemos acudir a fondos que provienen de los servicios de empleo, pero éstos serían en todo caso un complemento a los gastos principales. Incluso hemos llegado a proponer un Convenio Marco en esta materia con el Gobierno de Aragón, y extenderlo a otras administraciones públicas.

Niños degustando variedades de tomate recuperadas en la huerta de Zaragoza

Los niños aprenden a degustar los alimentos como el tomate no híbrido, ecológico y estacional apreciando la diferencia entre hortalizas de proximidad y de horticultura industrial.

La Mensa Cívica, desde su misma constitución, no ocultó su deseo de realizar actividad educativa, siguiendo el modelo inglés que propone elevar a las enseñanzas primarias, la asignatura de alimentación, comida y su relación con el entorno natural, la salud, la sensorialidad y el medio ambiente. El programa Food for Life Partnership lleva todos los años a miles de alumnos a las granjas inglesas, al objeto de evitar su progresivo distanciamiento de la naturaleza, que tantos problemas acarrea en el campo de los gastos de salud y medioambientales de los países desarrollados. En las granjas, los niños aprenden a valorar el alimento que toman. (No ha sido esta la causa del Brexit inglés, pero no podemos ocultar que si lo ha sido la política calamitosa de pesca de la Unión Europea que ha echado en manos del Brexit a todo el sector de la pesca artesanal, que jalearon con las sirenas de los barcos, toda la campaña). Sepamos ver los problemas, antes que maldecir las decisiones equivocadas de las gentes.

Y esta maldición bien se podría extender a nuestra sociedad que aplaude las bajadas de los precios de los comedores o que aplaude la concentración de horarios lectivos en las mañanas, al objeto de que los niños vayan a comer a sus casas, recortando los derechos sociales de las mujeres trabajadoras y el derecho de los niños a auna adecuada alimentación en la escuela. Si ya era débil la economía de la comida colectiva y social, el desprestigio en ascenso de ésta supone un enorme recorte de derechos comparados con otros países de la Unión Europea y una singular bajada de la calidad (Hay que asociarla a la estrategia del Low Cost que se paga en slud, périda de referencias culturales y daños medioambientales globales).

España va de aberración en aberración aplaudiendo la minoración de presupuestos destinados a la educación y el fraude que se está originando con el descenso de la capacidad formativa. Hace poco un artículo del Heraldo de Aragón nos hablaba de los aplausos de los padres por la bajada del precio de los comedores escolares. Ese descenso está originado por un enorme fraude a la Hacienda pública española, que permite eliminar el IVA de las facturas de las monitoras de comedores escolares, aduciendo que realizan una actividad formativa (El Parlamento aprobó tal medida a propuesta de CiU, tratando de imitar a Europa en la reducción de costes). Pero es que el problema es que en España no existe una formación diseñada para el comedor escolar. Nosotros y con nosotros, muchos colectivos de monitoras de comedores escolares, estamos por elevar la formación reglada de las monitoras y que en su conjunto tengan mayores capacidades para formar a los niños desde el punto de vista de la alimentación y la comida. Ellas están realizando una formación sustancial para la defensa de la salud de los niños y un adecuado aprendizaje alimentario y gatronómico. Ellas saben sobradamente que han reclamado que se les considere un personal de formación, toda vez que el profesorado escolar y las direcciones de los centros han delegado esas funciones en servicios de catering que no disponen de presupuesto para la formación. En este contexto se penaliza a las empresas y servicios que desean realizar una formación de su personal, ya que deben de competir con empresas que no desean más que cuidadoras poco cualificadas, como mano de obra barata (low cost) y reducir sus costes en unas subastas puras y duras que no premian más que el bajo precio. Y que no les permite emprender una tarea de formación que si va a demandar en los futuros Pliegos de Compras Verdes de la alimentos y servicios de catering de la Unión Europea, cuyo último borrador esperamos que vea muy pronto la luz. 

Hay ahorro del 21% del IVA de las facturas emitidas a los colegios, por el concepto de pagos de monitoras. Y esa ahorro ha permitido rebajar los costes de los comedores escolares de una población con una alta tasa de paro y bajos salarios, que sigue la senda del modelo chino o norteamericano de sociedad, con una alta bipolarización social. Pero no se ha dedicado ni un sólo euro de ese ahorro, a la formación del personal que va a educar a los escolares en los comedores públicos y en la mejora de la calidad de la comida. En ese plano se está produciendo un fraude de ley ya que el IVA reducido lo pierde el estado en base a una formación que no existe porque sencillamente no se prepara al personal de comedores para que la imparta y que se una al trabajo de la familia. Fruto de todo ello, los colegios privados van a diferenciarse con una mejor oferta de comida y una educación alimentaria adecuada como parte del sistema escolar y educativo de calidad. La escuela pública sufre con esto un nuevo revés y sus educadores un recorte de sus potencialidades sociales. La Mensa Cívica va a replantearse esta cuestión y va a preparar una serie de reuniones con los departamentos educativos, caterings y sindicatos en los que se encuadran las monitoras, para elevar los niveles de formación del personal. La escuela donde se educan los españoles del futuro, merece la consideración de que al menos, los que nos sucedan sean mejores que nosotros y cuiden de este planeta mejor que lo hacemos nosotros.

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Niños de Zaragoza, visitando con la Mensa Cívica la granja de Santa Engracia en Movera, donde se imparte la formación del programa Life + que forma a nuevos horticultores ecológicos en la huerta periurbana de Zaragoza

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