El campo en pie de lucha

El campo en pie de lucha
El campo en pie de lucha

Estos días, miles de agricultores y ganaderos de toda España se están movilizando para denunciar los bajos precios y exigir un futuro en el que el campo siga existiendo.

Durante años hemos observado los múltiples problemas y presiones a los que este sector se enfrenta tanto en el ámbito ambiental como socio-económico. Y es que los pequeños y medianos agricultores, particularmente, se ven sumidos en un círculo vicioso, ya que es poco probable que las prácticas minoristas cambien en la medida en que los consumidores continúen esperando los mismos productos a los mismos precios y la agricultura industrial continúe proporcionando ese flujo de productos baratos. Y así, obviamente no se puede seguir.

Pero no quiero que este artículo se convierta en una crónica de lo que ya estamos viviendo y las contradicciones que existen a nivel político (tanto a nivel europeo como a nivel nacional), pues para liderar la lucha contra el cambio climático, es necesario entender y seguir apoyando al sector primario, el cual necesita ser más protagonista en los procesos de compra y venta, y tratar de buscar mecanismos que promuevan una transición agro-alimentaria sostenible.

Cada vez más estudios e iniciativas demuestran que los modelos basados en la diversificación están permitiendo a los agricultores desarrollar sistemas resilientes para adaptarse a las circunstancias cambiantes. En este sentido, proponemos una serie de medidas de apoyo a los agricultores que deberían contemplarse, teniendo en cuenta que todos los actores de la cadena tenemos que un papel que jugar para llevar a cabo esta transición.

A nivel europeo, los responsables políticos deberían:

  • Proporcionar (a través de la Política Agraria Común, PAC) un nuevo contrato entre los agricultores y la sociedad y apoyar a los agricultores en la transición hacia una mayor sostenibilidad en la que se avance hacia un enfoque genuino en los resultados y un cambio de mentalidad dentro de las autoridades de gestión con una fuerte participación de las autoridades ambientales junto con las agrícolas. Los planes nacionales deben basarse en las necesidades reales y en la legislación ambiental, climática y de otro tipo, su proceso de redacción debe ser participativo, transparente e inclusivo y el proceso de aprobación de la Comisión Europea debe ser sólido y sólido, permitiendo que se realicen los cambios y arreglos necesarios, según lo dictado por la evidencia.
  • Cambiar gradualmente los subsidios agrícolas sobre la base de nuevos indicadores para la creación de sistemas alimentarios sostenibles, por ejemplo, incluyendo primas para gestionar paisajes multifuncionales y/o adoptar estrategias holísticas en toda la granja.
  • Apoyar el desarrollo de mecanismos financieros (como impuestos) para internalizar los costos de la producción insostenible en el precio minorista de los alimentos. Los ingresos generados podrían ser bien utilizados para promover patrones de alimentación saludables, nutritivos y sostenibles y dietas equilibradas, y subsidiar las inversiones hacia una producción sostenible, incluido el apoyo de transición, mientras se desarrollan nuevos mercados.
  • Eliminar gradualmente las tasas de IVA reducidas actuales para los fertilizantes y pesticidas insostenibles y mantener e incentivarlos para obtener opciones más sostenibles al tiempo que apoya métodos de aplicación más específicos.
  • Reunir más datos sobre la naturaleza y el alcance de los mercados informales para proporcionarles un soporte relevante, como por ejemplo mediante la compra de alimentos de sistemas agroecológicos diversificados para comedores escolares, hospitales y otras instituciones públicas. Esto sin duda ayudaría a garantizar puntos de venta para agricultores que diversifican su producción, proporcionando alimentos frescos y nutritivos para los usuarios de comedores públicos, particularmente escolares. Algunos gobiernos ya están utilizando la contratación pública para impulsar mejores resultados en los sistemas alimentarios, a menudo mediante la compra de productos orgánicos. Esta herramienta de política existente podría usarse de manera más sistemática y con una ambición creciente a través de objetivos escalonados a nivel europeo, nacional y local para impulsar la transición. Esto será particularmente importante para apoyar la demanda de alimentos producidos dentro de sistemas sostenibles mientras se desarrollan los mercados.
  • Introducir una legislación mejorada sobre el bienestar animal en toda la UE, identificando las condiciones para especies específicas (bovina, ovina, etc.), para crear claridad entre los productores y mejorar la confianza del consumidor. Esto debería desarrollarse en asociación con el sector primario y otras partes interesadas.
  • Brindar un mayor apoyo y servicios de asesoramiento en los Estados miembros para que los agricultores y las empresas rurales se adapten a las mejoras ambientales en la producción y el procesamiento, evitando compensaciones. Un mejor soporte de adaptación climática a través de una mayor planificación predictiva, reducción de riesgos, así como seguros y otras opciones de financiamiento deberían ponerse a su disposición.

Los Estados miembros deberían:

  • Utilizar mecanismos financieros para alimentos sostenibles como una herramienta para mantener la compra de alimentos saludables y sostenibles al alcance de todos los europeos.
  • Implementación y aplicación de la legislación vigente de la UE, que incluye (entre otras) la Directiva de Fertilizantes, la Directiva de Nitratos, la Directiva de la UE sobre prácticas comerciales desleales (2019/633).

Productores (y procesadores) primarios deberían:

  • Convertirse en defensores del clima, la biodiversidad, la protección del suelo y el agua, el bienestar animal (más allá del nivel básico de la UE) para ir más allá del cumplimiento básico de las normas de la UE y cumplir con los objetivos.
  • Responder a la creciente demanda de los consumidores de productos de alta calidad, nutritivos, de alto bienestar animal y ambientalmente sostenibles, por ejemplo, aumentando la proporción de líneas de productos orgánicos.
  • Establecer jornadas de puertas abiertas de demostración e innovación dentro de sus producciones/granjas, centrándose en el aprendizaje entre pares. La creación de grupos de agricultores para trabajar en temas de agricultura de conservación, agricultura y ganadería orgánica sería una forma beneficiosa de que se compartan experiencias y los agricultores mejoren su conocimiento para reducir el uso de pesticidas, antibióticos y cambiar hacia medios productivos más sostenibles.

Todos los actores de la cadena de suministro deberían:

  • Trabajar juntos para proporcionar una mayor transparencia y trazabilidad en los métodos de producción de diferentes productos mediante, por ejemplo, el etiquetado desde la cría hasta el procesamiento, lo que brinda confianza al consumidor y, por lo tanto, accede a nuevos segmentos de mercado.
  • Trabajar con los Estados miembros para desarrollar vías que permitan a los agricultores más jóvenes acceder al mercado a través de programas de capacitación, transición y tutoría.
  • Promover productos más sostenibles y nutritivos a buenos precios mediante, por ejemplo, colocación de productos y publicidad, sobre productos insostenibles e insalubres.
  • Mayor conexión entre consumidores y productores primarios mediante, por ejemplo, cadenas de suministro cortas, jornadas de campo abiertas, educación en las escuelas.
  • Comprender el papel de la producción y el procesamiento en una dieta sostenible y están dispuestos a pagar o elegir productos sostenibles, creando mercados en crecimiento en estas áreas.
  • Apoyar los mercados de agricultores, las tiendas de venta directa y las tiendas orgánicas especializadas, así como las cestas semanales, para favorecer las cadenas de suministro cortas, un mayor acceso a los productores al mercado y reducir el desperdicio alimentario en el campo.
  • Favorecer nuevas formas de colaboración ciudadana con la producción de alimentos a través de la adquisición de acciones en cooperativas agrícolas o la participación en los consejos de política alimentaria locales/municipales para conectar productores y consumidores, por ejemplo, mediante la identificación de zonas con baja disponibilidad de alimentos frescos como lugares prioritarios para los nuevos mercados de agricultores.

En términos de investigación y creación de nuevo conocimiento, se deberían desarrollar «aplicaciones» y herramientas para conectar a productores y consumidores que permitan una mayor comprensión de prácticas y opciones de sostenibles, así como mejorar la medición y auditoria de carbono para garantizar que las acciones de mitigación se puedan medir y mejorar, con un mayor potencial para ser recompensado a través de esquemas de cultivo de carbono basados ​​en resultados.

Personalmente, como consumidora siento que muchas veces olvido la realidad de lo que pasa a lo largo de la cadena agroalimentaria, en la que el agricultor ocupa desafortunadamente la posición más débil. Por eso, muestro mi apoyo a esta necesaria “revolución” agraria y espero que desde Europa y el gobierno de España se establezcan medidas efectivas para que al menos se reconozca que un cambio (o varios) es necesario para mejorar y apostar por la sostenibilidad.

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