Dietas sostenibles

Dietas sostenibles
Dietas sostenibles

En este foro hemos alabado el patrón de dieta tipo mediterráneo como una propuesta íntimamente ligada a nuestra cultura que, además, cumple con todos los requisitos para ser catalogada como saludable. Pero ¿qué papel desempeña sobre el medio ambiente?.

La agricultura moderna ha incrementado notablemente la producción de alimentos pero, a costa de aumentar los costes energéticos de “fabricación”, de los productos de deshecho y de la contaminación ambiental. En el caso de la ganadería los costes ambientales se multiplican exponencialmente. Por ejemplo, para producir 1 kg de proteína procedente de legumbres son necesarios aproximadamente dieciocho veces menos tierra, diez veces menos agua, nueve veces menos combustibles fósiles, doce veces menos fertilizantes y diez veces menos pesticidas en comparación con la producción de 1 kg de proteína de carne de vacuno.

La generación de 1 kg de proteínas procedente de pollo o huevos, respecto a las legumbres, aumenta mucho menos el consumo de estos recursos (por abreviar, los multiplicaría solo por 2); además, la carne de vacuno generaría entre cinco y seis veces más residuos en comparación con la de pollo.

Por ello, las dietas “basadas en el consumo preferente de vegetales” como es el caso de la Mediterránea tradicional, en comparación con las dietas ricas en productos de origen animal, serían no solo más saludables, si no también, más sostenibles.

Las autoridades deberían promover políticas en favor de la adopción de este tipo de dietas por que optimizarían al mismo tiempo, el suministro de alimentos, la salud individual y global y el respeto por el planeta. Nuestra forma de vida actual nos empuja hacia el extremo opuesto dificultando la modificación de los hábitos; no obstante, podemos realizar gestos que, al repetirse diariamente, pueden ayudar a conseguir los objetivos; por ejemplo:

  1. Consumir alimentos preferentemente de origen vegetal (y, mejor, producidos con técnicas de agricultura sostenible);
  2. Estos alimentos deberían, en su mayor parte, proceder de la zona y ser estacionales (ej. frutas y verduras de temporada evitando alimentos que requieran transportes desde lugares muy lejanos, que incrementan notablemente el consumo de energía);
  3. Reducir los productos envasados y procesados (ej. aumentar las compras en mercados) lo que reduciría los desperdicios generados;
  4. La carne consumida, que sea preferentemente, de fuentes más sostenibles.

Sin caer en la intransigencia (léase “preferentemente”), si elige la dieta mediterránea ganará en salud y protegerá el medio ambiente.

 

Artículo original publicado en Blomatolog por Gabriel Olveira Fuster – Especialista en Endocrinología y Nutrición y ejerce su labor asistencial en la Unidad de Gestión Clínica de Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario de Málaga como Jefe de Sección. Es profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga e investigador del Instituto de investigación Biomédica de Málaga. Tanto su actividad asistencial, en el hospital, como sus trabajos de investigación están relacionados principalmente con la Nutrición Clínica y Dietética y la Diabetología. Ha publicado libros y artículos científicos en revistas especializadas en este campo. Colabora como articulista para “Málaga en la Mesa” del Diario Sur en temas de divulgación sobre Nutrición.

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