Cuatro cambios para un futuro de la alimentación más deseable (y apetecible)

Cuatro cambios para un futuro de la alimentación más deseable (y apetecible)
Cuatro cambios para un futuro de la alimentación más deseable (y apetecible)

Desde el Centro de la Resiliencia de Estocolmo, uno de los centros de investigación líder en Ciencias de las Sostenibilidad, nos proponen cuatro cambios necesarios para promover un sistema de alimentación sostenible. Los investigadores sugieren que la transformación de los sistemas de alimentación es necesaria para cumplir, al menos, con dos de los grandes desafíos marcados por la agenda internacional: La Cumbre del Clima de París, y los Objetivos para el Desarrollo Sostenible. De hecho, explican cómo el alimento une los diecisiete Objetivos (ver, por ejemplo, el discurso de Johan Rockström y Pavan Sukhdev en 2016). Es cada vez más evidente que el camino para garantizar un futuro sostenible para el planeta, pasa por una alimentación sostenible.

Line Gordon, investigadora del Centro de la Resiliencia, ha escrito recientemente un artículo que explica los cuatro grandes cambios que se proponen al sector de la restauración de Suecia. El artículo se traduce a continuación para Mensa Cívica, de forma resumida.

CUATRO CAMBIOS PARA UN FUTURO DE LA ALIMENTACIÓN MÁS DESEABLE (Y APETECIBLE)

Por Line Gordon

“La forma en la que comemos y producimos nuestra comida es insostenible desde la perspectiva ambiental y de salud pública. Necesitamos un cambio drástico e inspirador en el sistema de alimentación mundial.”

“Mientras que el sistema de alimentación global está cada vez más interconectado, el acceso de las personas a una gran diversidad de alimentos aumenta en todo el mundo. Paradójicamente, la diversidad de alimentos cultivados y producidos a escala local está decreciendo: por ejemplo los pastores en Etiopía cultivaban docenas de variedades de trigo, y ahora dependen de una sola variedad. Las conexiones globales han llevado a nuevos riesgos asociados a una gran volatilidad en los precios de los alimentos.

La complejidad del sistema alimentario, y la urgencia de los desafíos a los que nos enfrentamos, hacen evidente que lo que se necesita no es un cambio gradual, sino un cambio drástico en cómo producimos y consumimos los alimentos, y cómo los tratamos desde el empaquetado hasta la distribución. La ciencia ha empezado a tratar estos temas de forma más integrada, incluyendo recomendaciones más claras sobre lo que constituye una dieta sana y sostenible.

El sector de servicios de alimentación está tratando algunos de estos temas, y mis compañeros y yo pensamos que puede desempeñar una papel importante en el impulso de un cambio muy necesario hacia una producción de alimentos más sostenible y saludable. En el Foro Gastronómico que tendrá lugar la próxima semana, un encuentro anual sobre el futuro de la alimentación, expertos de todo el sector alimentario de Suecia se reunirán para discutir lo que estamos llamando “el buen cambio” hacia unas dietas más apetitosas, sanas, y sostenibles. El buen cambio puede dividirse en cuatro puntos:

1. El cambio de proteína

Para este cambio, necesitamos incrementar la proporción de proteína vegetal disponible en la dieta de todas las personas [ver, por ejemplo, la campaña Legumbres impulsada por Mensa civica*]. En general, esto implica que países de alto poder adquisitivo con un alto consumo de proteína animal necesitan comer menos carne, mientras que puede haber espacio para aumentar el consumo de carne en algunos países con altas tasas de malnutrición. Es posible que veamos un cambio en nuestra forma de consumir pescados y mariscos: una creciente proporción del pescado que comemos proviene de acuicultura, lo cual presiona a las granjas acuícolas a hacerse más sostenibles. Se están desarrollando nuevas tecnologías para cultivar insectos (tanto para consumo humano como para piensos animales) y “carne imposible”, cultivada sin animales.

2. El cambio en calidad

Hoy en día, la industria alimentaria está principalmente centrada en cuánto pueden producir de la forma más eficiente posible, y la mayoría de las evaluaciones de cantidad y eficiencia utilizan kilogramos o calorías por hectárea como medida del rendimiento. Necesitamos empezar a evaluar la calidad de la comida en términos de su composición nutricional, su sabor, y la sostenibilidad de los paisajes terrestres o marinos que están produciendo el alimento.

La forma en la que gestionamos nuestro entorno para producir alimentos es un aspecto clave de este cambio en calidad. Requiere una visión sistémica que combine los beneficios privados que genera el territorio (desde el beneficio económico hasta los alimentos en si mismos), con beneficios públicos tales como los servicios de los ecosistemas (por ejemplo, agua limpia, polinización y regulación del dióxido de carbono).

3. El cambio en la ciudad

Los habitantes de las ciudades son a menudo los más desconectados de los sistemas de producción. A veces, las poblaciones urbanas están ciegas frente a los cambios que la producción de alimentos produce en su entorno, lo cual es el resultado de sus hábitos de consumo. Cada vez más personas se están trasladando a las ciudades, haciendo que esto se haga realidad para una parte creciente de la población mundial. Pero las ciudades no pueden existir de forma independiente del entorno físico en el que están inmersas y del que dependen.

Necesitamos encontrar incentivos para que los cambios que afectan a los patrones de consumo en las ciudades, puedan convertirse en algo positivo en las condiciones de vida y las prácticas sostenibles de las zonas rurales que producen los alimentos. La curiosidad y la innovación que se encuentran en las ciudades necesitan promover comunidades viables y sostenibles en el sistema de producción del campo.

Incluso la gobernanza de las ciudades puede promover cambios y marcar la diferencia:

En 2016, Copenhague estuvo cerca de alcanzar el objetivo de introducir un 90% de alimentos orgánicos en los servicios de restauración colectiva de sus instituciones públicas. Analizando lo que se sirve en los espacios públicos, la ciudad consiguió mejorar la alimentación de las personas y contribuir a la protección del el medio ambiente sin incrementar costes, y en parte se consiguió por la reducción del consumo de carne.

4. El cambio cultural

El alimento conlleva tradiciones, conocimiento y cultura, pero este valor más profundo a menudo se pasa por alto en las discusiones sobre alimentación y sostenibilidad. Las personas están cada vez más distantes de cómo o dónde se producen sus alimentos; un ciudadano urbano muy raramente conoce al productor o pescador que se encuentra detrás de la comida que compra y consume.

Necesitamos una reconexión mental que nos ayude a entender la importancia de la biosfera para la producción de alimento y el bienestar humano. Conectar a los productores con los consumidores, y promocionar el conocimiento y la cultura de los alimentos, serán pasos importantes para que la creciente población se alimente bien, y para cultivar alimentos teniendo en cuenta los límites y también las oportunidades ofrece nuestro planeta.

Estos cuatro cambios son para todos nosotros, no solo para cocineros con estrellas Michelín. Sin importar en qué lugar del planeta habitamos, todos necesitamos alimento para tener una vida buena. El alimento es parte de nuestra cultura y de nuestra forma de ser. Pero la forma en la que producimos alimentos es el mayor impulsor del cambio ambiental global, desde la forma en la que utilizamos la tierra y el agua, hasta la energía y los químicos que utilizamos para cultivar nuestro alimento y convertirlo en algo diferente. Lo que comemos, no solo determina nuestra propia salud, también determina la salud del planeta.

Para tener éxito, el buen cambio tiene que ir más allá de la sostenibilidad y la salud. Tenemos que buscar soluciones que sean atractivas, y ricas en sabor y cultura. Necesitamos pensar que este cambio va a estar enmarcado por la creatividad: la oportunidad de confeccionar comidas sabrosísimas a través de buenas prácticas. Esto esta ocurriendo ahora, cuando las personas del servicio alimentario se unen a cocineros y productores de alimentos, buscando las soluciones más sabrosas y sanas. Todos debemos ser los jueces del éxito de esta nueva tendencia.”

 

Referencias

  • Artículo original: Four shifts to a more desirable (and delicious) food future. Disponible en: https://rethink.earth/four-shifts-to-a-more-desirable-and-delicious-food-future/
  • Imagen: Marco conceptual de los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Centro de la Resiliencia de Estocolmo.

*Nota en la traducción

    

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