¿Cuál es el precio de una alimentación saludable?

¿Cuál es el precio de una alimentación saludable?
¿Cuál es el precio de una alimentación saludable?

Tienes hambre, te apetece algo para comer y tienes un presupuesto ajustado. ¿Qué eliges: una naranja por dos dólares o un combo de dos porciones de pizza y una Coca-cola por cinco? Sí, lo sé, no es una pregunta justa, pero es que como hemos oído muchas veces, el precio de nuestra comida puede empujarnos a comer y beber opciones poco saludables.

¿Cuántas veces hemos visto las reducciones de precios: “compre uno y obtendrá otro gratis” o “dos por uno” – en alimentos poco saludables? ¿Cuándo fue la última vez que vio ese tipo de promociones en comidas saludables y a buen precio? Y en caso de que las haya visto, ¿de verdad son tan saludables?

Nuestra salud no debería depender de la cantidad de dinero que tenga en su bolsillo, pero estas promociones, organizadas por supermercados y pagadas por los fabricantes (dentro de los intereses de los gobiernos), es una táctica para influir en lo que compramos y, por tanto, consumimos. Y funciona. Pero, ¿cómo poner fin a este juego? ¿Qué soluciones existen para hacer que los alimentos saludables estén más disponibles y sean más asequibles? ¿Cómo hacer la elección más saludable la opción más barata?

En mi reciente estancia en Nueva York he podido ver estos desequilibrios que comentaba al principio del artículo, pero también el compromiso a nivel local de asegurar un sistema alimentario sostenible que reunifique lo rural y lo urbano a través de mercados en el que los productores ofrecen directamente a los consumidores productos frescos, de estación y ecológicos (algunos de ellos). Este papel que ha asumido la ciudad, con la colaboración de otros actores y entidades locales, impacta en la salud pública y el medio ambiente.


 

 

 

 

 

 

 

Y es que los gobiernos y los productores tienen mucho que decir al respecto, al igual que la industria alimentaria y las cadenas de distribución, la restauración y los centros de trabajo, pues todos merecemos una paga justa para poder vivir y comer bien.

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