Coste del ciclo de vida: necesario pero no suficiente

Coste del ciclo de vida: necesario pero no suficiente
Coste del ciclo de vida: necesario pero no suficiente

El precio no debería ser el único criterio para adjudicar contratos, pues como dijo una vez Einstein no todo lo que se puede contar ni todo lo que cuenta puede ser contado.

 

En la cuarta edición del simposio interdisciplinario sobre contratación pública en París los días 25 y 26 de octubre se abordaron algunos de los desafíos de las prácticas modernas de contratación pública, así como medidas de reforma para obtener mejoras en este campo. Para ello, se contó con la presencia de expertos, investigadores y científicos de renombre en el campo de la contratación pública.

En este artículo nos centraremos principalmente en el uso del cálculo del coste del ciclo de vida (LCC) en la contratación pública. El coste de ciclo de vida no es una idea nueva. Sin embargo, en los últimos años, éste se ha vuelto más prominente, ya que permite visualizar los costos “ocultos” más allá del precio de adquisición y llevarlos al proceso de toma de decisiones de adquisición para determinar la “oferta económicamente más ventajosa” en combinación con otros criterios de calidad, ambientales y/o sociales, tal y como dicta la Directiva 2014/24/EU del Parlamento Europeo y del Consejo de 26 de febrero de 2014 sobre contratación pública en sus artículo 67 y 68.1

No obstante, aunque la Directiva europea proporciona una definición de LCC (junto con una lista de elementos de costes que se incluirán en el cálculo), no se proporciona una explicación clara sobre cómo se puede realizar este cálculo y, por tanto, son muchos los desafíos que pueden hacer que el LCC sea una herramienta competitiva en lugar de una herramienta complementaria para la contratación pública.

Al hilo de esto el debate estaba servido, pues ¿podrían todos los Estados Miembros adoptar y compartir una metodología común sobre los costos del ciclo de vida?

Uno de los expertos del simposio, Stephane Saussier, expuso que no tenía mucha confianza en ello, ya que, generalmente, el procurador público carece de la información sobre costes y fuentes de datos fiables para la evaluación de costos externos e internos; y también existe una falta de competencia y conocimiento por parte del público para evaluar y verificar con precisión la información presentada por los licitadores en respuesta a los criterios y seguir, durante la ejecución del contrato, los indicadores.

No obstante, es necesario hacer esfuerzos para converger, a nivel europeo, en una metodología común de cálculo del coste del ciclo de vida (LCC), pues esto generaría más confianza en la objetividad de los procedimientos de adjudicación y los criterios utilizados, al reducir la discreción de las autoridades de contratación pública. Es sólo cuestión de tiempo, supongo.

 

Para leer la Directiva 2014/24/EC, por favor, sigue el enlace: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32014L0024&from=EN

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