BigPicnic: Los jardines botánicos en el futuro de la alimentación

BigPicnic: Los jardines botánicos en el futuro de la alimentación
BigPicnic: Los jardines botánicos en el futuro de la alimentación

Artículo escrito por Gisella L. Olivares Ponce, vocal responsable de alimentos de montaña y comedores universitarios sostenibles de la Junta Directiva de Mensa Cívica.

 

El pasado mes de junio de 2019 se publicó el documento de Conclusiones y Recomendaciones del proyecto BigPicnic, en el que Mensa Cívica ha colaborado como parte del grupo asesor del equipo español. Destacamos en esta nota los aspectos más importantes del proyecto y sus principales recomendaciones.

BigPicnic, es un proyecto internacional para mejorar la seguridad alimentaria en Europa y África, financiado por la Unión Europea en el marco del Programa Horizonte 2020, que se inició en 2016 y que acaba de finalizar. El objetivo del proyecto se centró en generar un debate público sobre la alimentación y la seguridad alimentaria, así como contribuir a la futura Investigación e Innovación Responsable (Responsible Research and Innnovation, RRI en sus siglas en inglés) en relación con esas cuestiones, a través de la colaboración de jardines botánicos, universidades y otras instituciones relacionadas con la alimentación y la divulgación ambiental. En el mismo, han participado diecinueve instituciones de doce países europeos y uno africano. El Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares y el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid representaron a España en este proyecto.

Los aspectos metodológicos que consideramos destacables del proyecto son:

  • Los jardines botánicos se definen como espacios claves desde donde abordar cuestiones sociales y científicas relacionadas con la seguridad alimentaria, ya que son foco de visitas de todo tipo de público y trabajan para el mantenimiento de la biodiversidad y la investigación de plantas, entre ellas, muchas son comestibles.
  • La participación e implicación de varios actores (ciudadanos, investigadores, responsables políticos y representantes de empresas) en proyectos de investigación científica acerca de la seguridad alimentaria aporta interesantes perspectivas sobre cómo la tecnología debe ser utilizada, qué líneas de investigación debemos seguir y, finalmente, a qué retos científicos debe aproximarse nuestra sociedad sin dañar al medio ambiente.
  • El proceso de co-creación, como herramienta social participativa que pretende acercar a la sociedad al diálogo y al debate acerca de un determinado tema para obtener resultados compartidos entre las instituciones y la comunidad, fue de gran utilidad a lo largo del proyecto para diseñar actividades, exposiciones y cafés científicos, así como una serie de recursos didácticos sobre seguridad alimentaria para todos los públicos.

Conceptualmente, BigPicnic parte de la definición de seguridad alimentaria planteada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, que incluye tres elementos clave:

  • Acceso. Garantizar que los habitantes de todo el planeta tengan acceso a suficientes alimentos para satisfacer sus necesidades alimenticias.
  • Soberanía. Empoderar a las personas para que puedan elegir libremente los alimentos que consumen, el lugar de origen de dichos alimentos y el modo de producción.
  • Inocuidad. Garantizar que las personas tengan acceso a alimentos saludables y nutritivos libres de contaminación y degradación.

de los alimentos, aunque también plantea un cuarto aspecto que es el patrimonial, resaltando la importancia de los alimentos como patrimonio cultural, ya que están estrechamente ligados a la identidad individual y nacional, a la cultura, a la tradición y a la memoria. Y lo definen como: Apoyar las tradiciones culinarias y reconocer que contribuyen a conformar las identidades personales y colectivas y que a su vez vienen determinadas por dichas identidades.

A partir de esta definición de seguridad alimentaria y teniendo en cuenta los resultados de todas las actividades realizadas define las siguientes seis recomendaciones.

Para los responsables de las políticas:

  1. Alimentos y patrimonio. Debe integrarse la dimensión de patrimonio cultural de los alimentos dentro de la política alimentaria.
  2. Cambio climático. Incrementar la resiliencia de los ciudadanos ante el cambio climático, especialmente la de los grupos vulnerables, e incrementar la neutralidad climática de los sistemas alimentarios.
  3. Producción sostenible de alimentos. Los futuros marcos de financiación deberían estar dirigidos a una gestión más eficiente de la pérdida y el desperdicio de alimentos, a la producción de alimentos a pequeña escala y a las cadenas de distribución sostenibles.
  4. Educación y seguridad alimentaria. La alimentación y la seguridad alimentaria son temáticas que deberían estar integradas en todos los niveles de los sistemas de aprendizaje formal e informal.

Para los espacios de aprendizaje informal:

  1. Utilización de enfoques participativos. Utilizar enfoques participativos para alzar las voces de aquellos a los que no se suele escuchar y ampliar nuestra percepción de quiénes son los expertos.
  2. El desarrollo de las organizaciones a través de la seguridad alimentaria. Las organizaciones deberían adoptar los nuevos enfoques y recurrir a un amplio espectro de expertos como catalizadores del cambio.

A lo largo del proyecto entre todos los participantes se han realizado un total de 103 exposiciones, con una participación de 180.000 personas y 102 cafés científicos – que son reuniones de científicos con el público en
contextos informales – han contado con unos 6000 participantes. Para conocer todas las actividades realizadas en España pincha aquí.  

OS ANIMAMOS a leer las conclusiones y recomendaciones de este gran debate sobre la alimentación y la seguridad alimentaria realizado en el marco del BigPicnic en este enlace.

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