Abrir el debate

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Durante los últimos meses, se ha vivido en España un momento histórico. Tras unas elecciones en diciembre de 2015, la posibilidad de crear gobierno ha fallado. Ahora en vista de unas nuevas elecciones el próximo 26 de junio, confío en que se puedan llegar a acuerdos para poder avanzar en lo que es nuestro día a día. 

Oímos hablar habitualmente cuáles son los objetivos de los diferentes partidos en referencia al paro, la inmigración, la corrupción, la crisis macroeconómica, y diversos temas sociales, entre ellos la sanidad, la educación y la violencia de género. Desafortunadamente, apenas mencionan su posición respectos a temas que en otros países, como Reino Unido o Estado Unidos, están teniendo una gran repercusión a la hora de votar, como la Política Agraria Europea (PAC) o los impuestos a los productos poco saludables (ej. las bebidas refrescantes), respectivamente. También me preguntó cuál es la posición de los partidos españoles con respecto a la necesidad y oportunidad de crear una Política Alimentaria Sostenible. La creación de esta política alimentaria, permitiría ir más allá de los asuntos agrícolas, e integrar políticas ganaderas y pesqueras, así como diferentes medidas que redujesen el impacto de nuestra alimentación en nuestra salud, medio ambiente, inequidades sociales y economía.

La PAC fue creada hace unos 50 años para luchar contra la inseguridad alimentaria y ha sido reformada varias veces, la última en 2013. Sin embargo, ésta aún sigue presentando muchos problemas, entre ellos los costes y la complejidad administrativa – actualmente la PAC representa un 40% del presupuesto total de la Unión Europea, aunque éste ha descendido en estos años –, la desigual distribución de los recursos debido a la volatilidad de los mercados y la demanda, la falta de ayuda a la innovación o la escasa contemplación de los aspectos medio ambientales. Los políticos no han sido capaces de considerar este tema una prioridad y, por tanto, en qué medida esta debe ser radicalmente transformada.

La creación de una Política Alimentaria Sostenible es sólo una de las muchas opciones existentes para su próxima reforma, pues el modelo actual de alimentación es insostenible – pedimos una mayor producción de alimentos a precios más bajos, sin considerar apenas los impactos negativos.

El porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad, tanto en adultos como en niños, no ha hecho más que incrementarse en los últimos años en España. Las causas son todavía desconocidas, pero sí que podemos llegar a afirmar que la PAC, al influenciar la producción y los precios, también repercute en nuestros hábitos de consumo y no necesariamente hacia una alimentación más saludable. Durante años se han estado subsidiando ingredientes como el azúcar, la carne roja o las grasas saturadas, mientras que las frutas y verduras no lo estaban, teniendo un impacto negativo en las casas con menos recursos económicos.  Esta sobreproducción y consumo de alimentos ultra-procesados ricos en azúcares y grasas han contribuido, sin lugar a dudas, a incrementar la obesidad y enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo II. Asimismo, existe una gran preocupación respecto a los residuos de pesticidas y nitratos en el agua y nuestros alimentos, lo que me lleva a pensar si realmente estamos reduciendo la seguridad alimentaria o incrementándola. También, debemos empezar a plantearnos si estamos recibiendo bastante información o tenemos el suficiente conocimiento como para entender qué es una dieta saludable y qué aspectos culturales deberían ser reforzados para su inclusión en las guías dietéticas e impedir el avance de la llamada «transición nutricional», con el fin de que la nutrición pase finalmente a formar parte de las políticas nacionales y europeas.

Desde el punto de vista social, la PAC debía asegurar un modo de vivir justo para los productores y asegurar una distribución de alimentos a precios razonables para los consumidores. No obstante, esto no ha sido así y los pequeños productores se han visto menospreciados y recibiendo bajos subsidios ligados al valor de la tierra – cada día más cara de comprar y poseída cada vez más por bancos o inversores – o abandonando sus tierras por la falta de continuidad generacional. Esto ha tenido, por tanto, una repercusión en los precios de esos alimentos baratos que tanto deseamos.

De la misma manera, la PAC ha sido fuertemente criticada por la ausencia de consideraciones ambientales que cada día siguen creciendo referidas al cambio climático, la protección de la biodiversidad, los ecosistemas acuáticos y terrestres, y la calidad del agua y del suelo. Este declive de la biodiversidad ha podido verse afectado por el incremento en los monocultivos destinados, en algunos casos, a alimentación animal, la disminución de polinizadores y la presencia de plagas.

Existe una fuerte evidencia de que necesitamos un cambio urgente para volver a capturar lo que realmente quiere decir la palabra sostenibilidad. Nuestra forma de consumo y sistema alimentario debe ser tomado seriamente en consideración y convertirse en una prioridad política para poder luchar contra los mercados dominantes y reducir el desperdicio alimentario.  Por esta razón, debería existir una Política Alimentaria Sostenible. Para ello necesitamos una mayor implicación política y la participación de expertos y sociedad civil para poder aportar datos, argumentos y condiciones apropiadas para que esta transición sea posible. Los políticos parecen incapaces de comprender todo lo que necesita ser cambiado, por eso, deberíamos ser nosotros, como consumidores/as, los/as que guíen el cambio y ayudar a nuestros líderes a que trabajen estos temas, que, aunque no son tenidos en cuenta seriamente, requieren ser tratados para poder tener un impacto en nuestra salud pública.

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