8 de agosto de 2016. Hoy superamos los límites anuales del planeta Tierra

8 de agosto de 2016. Hoy superamos los límites anuales del planeta Tierra
8 de agosto de 2016. Hoy superamos los límites anuales del planeta Tierra

Según un informe de prensa publicado el 12 de Julio de 2016 por la Red Global de la Huella Ecológica (Global Footprint Network, en inglés), hoy, 8 de Agosto, es el llamado Día del Sobregiro de la Tierra de 2016. Según el citado informe, esto significa que “la demanda anual de la humanidad sobre la naturaleza excede lo que la Tierra puede regenerar durante ese año”, lo cual “… ocurre porque hemos emitido más dióxido de carbono a la atmósfera de lo que nuestros océanos y bosques pueden absorber, y hemos agotado pesquerías y talado bosques más rápidamente de lo que pueden reproducirse y volver a crecer”. De forma ilustrativa, esto significa que en lo que llevamos de año hemos emitido todo el dióxido de carbono que la Tierra puede regenerar anualmente, por lo que todas las emisiones que se generen hasta el próximo enero superarán los límites naturales del planeta que habitamos. En realidad, como dice el comunicado de prensa, este cálculo no incluye sólo al dióxido de carbono sino incluye, además, otros parámetros referentes a recursos naturales como las pesquerías o los recursos forestales que configuran una cesta de variables sobre la que se efectúa el cálculo. Igualmente, no debemos olvidar que el dato hace referencia a un cómputo a escala global, que no hace si no tratar de reflejar nuestro impacto sobre el planeta.

Si entendemos la sostenibilidad como “vivir dentro de los límites del planeta”, siguiendo la opinión de numerosos investigadores, llegar al Día del Sobregiro implica que la humanidad, a escala global, no es sostenible. Hemos asistido de forma reciente a la firma de compromisos internaciones para remediar este problema, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible lanzados el pasado otoño, o el acuerdo por el clima de París del pasado diciembre. Por ejemplo, el acuerdo de París fija como objetivo reducir las emisiones de carbono, que “… son uno de los mayores contribuidores al sobregiro ecológico, con la huella de carbono alcanzando el 60% de la demanda de la humanidad sobre la naturaleza”. En este sentido, la Unión Europea fija como objetivo a largo plazo reducir sus emisiones en un 80-95% con respecto a los niveles de 1990 según la página web de la Comisión Europea.

Tres cifras clave nos ayudan a hacernos una idea de la magnitud de este desafío, como nos explica el activista Bill Mckibben desde el movimiento “Do the math”, aunque la realidad sea más compleja. En primer lugar, tanto la Cumbre de Copenhague sobre el Clima en 2009 como el acuerdo de París en 2015 establecen que el incremento de la temperatura global no debe aumentar por encima de los 2ºC. Reconocen así la necesidad de disminuir las emisiones globales de gases de efecto invernadero para contener el incremento de las temperaturas por debajo de esta cifra. A partir de este consenso se obtiene la segunda cifra, puesto que los científicos estiman que para mantener la temperatura dentro de este límite se pueden producir un máximo de 565 Gigatoneladas de dióxido de Carbono. Para enmarcar esta cifra, se estima que si se queman todas las reservas de combustibles fósiles que poseen las grandes corporaciones, se producirían 2795 Gigatoneladas de dióxido de carbono como mínimo: 5 veces más de lo que los gobiernos más conservadores reconocen que sería seguro emitir. Estas cifras nos dicen que el 80% de las reservas de combustibles fósiles conocidas deben permanecer bajo tierra, para no superar las emisiones de dióxido de carbono que aumentarían la temperatura por encima del umbral fijado.

Uno de los principales retos que pueden impedir mantener estas reservas bajo tierra, y por tanto cumplir con los objetivos marcados para la sostenibilidad, es que las reservas de combustibles fósiles conocidas representan unos 27 trillones de dólares. A esto hay que sumarle que el sistema socioeconómico dominante demanda el consumo continuo de combustibles fósiles. Con respecto a la alimentación, actualmente gran parte de los sistemas de producción dependen de los combustibles fósiles. También el transporte de los alimentos, que muchas veces viajan grandes distancias antes de llegar amuestro plato, contribuye a la quema de estos combustibles. Algunos autores podrían incluso afirmar que los patrones de consumo de nuestra sociedad incrementan la Huella Ecológica.

El investigador Johan Rockström y el economista ambiental Pavan Sukhdev, destacaron recientemente en el foro para la alimentación y la comida “EAT” de Estocolmo (Stockholm EAT food Forum, en inglés) que todos los Objetivos para el Desarrollo Sostenible están directa o indirectamente relacionados con una alimentación sostenible y sana. La propia Red Global de la Huella Ecológica destaca que la alimentación es uno de los elementos clave para generar alternativas sostenibles y disminuir nuestra Huella.

Por todo esto es hoy más necesario que nunca abrir paso a la innovación y creatividad que nos caracteriza, para generar modelos de alimentación que nos permitan vivir de acuerdo a los límites del planeta. Las propuestas que viene generando la Mensa civica contribuyen a estos esfuerzos de promover modelos de alimentación sostenibles. Debemos tratar de acoplar los sistemas de producción y consumo de alimentos a la capacidad que tiene la Tierra de producir recursos y absorber residuos.

Referencias

-http://www.overshootday.org

-http://ec.europa.eu/clima/citizens/eu/index_es.htm

-Global Warming’s Terrifying New Math by: Bill McKibben. This story is from the August 2nd, 2012, issue of Rolling Stone.

-http://math.350.org

-Costanza, R., d’ Arge, R., de Groots, R., Farber, S., Grasso, M., Hannon, B., Limburg, K., Naeem, O’Neill, R., Paruelo, J., et al. (1997). The value of the world’s ecosystem services and natural capital. Nature 387.

-http://www.stockholmresilience.org/research/research-news/2016-06-14-how-food-connects-all-the-sdgs.html

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